Palantir desata polémica con su “manifiesto” y su papel en la seguridad nacional de EEUU

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Nueva York/Madrid, 28 abr (EFE).- Tecnofascismo, parodia de 'Robocop', el Mal con mayúsculas... estas han sido algunas de las reacciones al "Manifiesto" publicado recientemente por la empresa estadounidense Palantir, en el que propone un servicio militar obligatorio en EEUU, el rearme de Alemania y Japón y apela a que los ingenieros de Silicon Valley participen en la "defensa de la nación".

El texto de este manifiesto, dividido en 22 puntos y publicado en la red social X, está basado en el libro 'The Technological Republic: Hard Power, Soft Belief, an the Future of the West (2025)', publicado el año pasado por el director ejecutivo de la compañía, Alex Karp, y el asesor legal Nicholas W. Zaminska.

Parte de ese libro aparece reflejado en el manifiesto, que sigue agitando las redes, muchos medios especializados y la prensa generalista, ya que Palantir no es sólo una tecnológica al uso, es una compañía focalizada en desarrollo de software y big data para la defensa y para operaciones militares, con importantes contratos con el Pentágono y múltiples gobiernos occidentales.

El primer axioma de Palantir es directo: Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge, y su élite de ingenieros tiene la obligación de participar en la defensa de la nación.

La apelación al patriotismo de las élites tecnológicas de EE.UU. se une a su apuesta por integrar la Inteligencia Artificial (IA) en las políticas de Defensa ahora que “la era atómica está llegando a su fin y está a punto de comenzar una nueva era de disuasión basada en la IA”.

A partir de ahí, el documento desarrolla una visión en la que la tecnología no solo es una herramienta económica o industrial, sino un instrumento central de poder estatal.

En sus puntos más polémicos, el texto sugiere reforzar la cooperación entre empresas tecnológicas y estructuras militares, así como replantear modelos clásicos de seguridad en las democracias occidentales frente a amenazas globales.

La publicación ha reabierto un debate ya latente sobre el papel político de Palantir y su creciente implicación en programas de defensa y seguridad, tanto fuera como dentro de la propia compañía, según una investigación del medio especializado WIRED.

Según esta publicación, que cita entrevistas con empleados actuales y antiguos, así como mensajes internos, parte de la plantilla atraviesa lo que describen como una "crisis de conciencia" por el uso de la tecnología que desarrollan.

Algunos trabajadores, según WIRED, han llegado a preguntarse si la empresa está cruzando límites éticos, especialmente en relación con su colaboración con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el polémico Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

Por su parte, la dirección de la empresa ha defendido públicamente que su misión es "servir tanto a gobiernos como a clientes privados en un marco de seguridad nacional y eficiencia tecnológica".

El propio Donald Trump ha alabado las capacidades de Palantir, que mantiene desde hace años una relación consolidada con diversas agencias del Gobierno de EE.UU., algunas de ellas vinculadas a la seguridad fronteriza e inmigración.

Mientras, en redes, su "Manifiesto" no ha hecho más que intensificar una conversación que ya estaba en marcha: hasta qué punto las grandes tecnológicas deben participar en la arquitectura de la seguridad estatal y qué consecuencias puede tener esa implicación dentro y fuera de sus propias organizaciones.

Desde el exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, que dijo que “si el mal pudiera tuitear, esto es lo que haría” (en referencia al manifiesto), hasta la diputada británica Victoria Collins, que considera que se trata de desvaríos de “un supervillano”, las críticas han sido muchas y variadas.

El filósofo belga Mark Coeckelberg tachó el texto de un “ejemplo de tecnofascismo”, mientras que el ideólogo ruso Alexander Dugin alertó sobre esta peligrosa visión ultratecnológica para el nuevo mundo.

"Palantir no está cambiando, solo está dejando de disimular", opinó un usuario en X, mientras que otros defienden que la empresa en realidad "solo construye software" y el problema es cómo lo usan los gobiernos.

Fundada en 2003 por Alex Karp, Peter Thiel y otros socios, Palantir nació enfocada en análisis de datos, aunque con el tiempo amplió su negocio a sectores privados como banca, energía, salud, manufactura y logística, beneficiándose del auge inversor en IA, lo que disparó su visibilidad y valor en bolsa.

En el plano financiero, algunos analistas apuntan a que la expansión de Palantir en el sector militar, su creciente exposición mediática y su posicionamiento político han convertido a la empresa en un "actor singular" dentro del ecosistema tecnológico, pero podría afrontar "riesgos regulatorios" ante un hipotético escenario de mayor escrutinio sobre el uso de la IA en vigilancia y seguridad.