La movilización de los seguidores de Morales, que comenzó hace siete días con una caminata desde el altiplano boliviano, se sumó a protestas de sindicatos y organizaciones vecinales que también exigen la renuncia de Paz, quien lleva seis meses en el poder.
Las protestas se concentraron en los alrededores de la plaza Murillo, donde se encuentran la Presidencia y el Parlamento en La Paz, resguardados por policías y militares. Los agentes antidisturbios usaron gases lacrimógenos para frenar el avance de los manifestantes, que respondieron con petardos y cargas de dinamita.
En la ciudad de Sucre, sede del órgano judicial boliviano, el fiscal general, Roger Mariaca, anunció una orden de captura contra el secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, acusado por el Gobierno de instigación pública a delinquir y terrorismo, entre otros delito.
Ante la avanzada de las marchas, se dispuso la evacuación de los funcionarios del Parlamento, cuya sede también está en la plaza Murillo.
"Ahora sí, guerra civil" y "¡Que renuncie, carajo!", corearon varias veces los manifestantes, que tildaron a Paz "de incapaz" para resolver el conflicto, iniciado por la COB y la Federación de Campesinos Tupac Katari de la región andina con bloqueos de carreteras que cumplieron trece días.
En medio de la refriega, fue herido un dirigente sindical, una periodista se desvaneció y varios transeúntes fueron golpeados por los manifestantes porque les hacían airados reclamos.
Los maestros rurales y fabriles demandan aumentos salariales y los campesinos piden la renuncia de Paz, pese a que otros sectores como los sindicatos de educadores urbanos y mineros lograron acuerdos con el Gobierno.
