Pancarta de Greenpeace en el fondo marino pide a los gobiernos 'escuchar a la ciencia'

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Redacción Medioambiente, 27 may (EFE).- La organización ecologista Greenpeace ha desplegado una pancarta con el mensaje "Escuchen a la ciencia" a 2.315 metros de profundidad en el fondo marino en el Ártico, con la que exigen a los líderes mundiales la implementación del Tratado de los Océanos y cumplir con el compromiso de protección del 30 % de los espacios naturales para 2030.

Según un comunicado de Greenpeace, "la iniciativa es la protesta a mayor profundidad de la historia para exigir a los líderes mundiales que escuchen a la ciencia".

La acción ha sido llevada a cabo en el marco de la expedición "Deep Artic" (Ártico Profundo) -de un mes de duración- que iniciaron a principios de mayo varios científicos de España, Suecia, Alemania y Noruega para investigar en aguas profundas de la Dorsal Mesoatlántica Ártica, situada entre Noruega y Groenlandia.

La expedición -que finalizará a principios de junio en Bergen (Noruega)-, tiene el objetivo de explorar los ecosistemas en aguas internacionales y recopilar evidencias científicas para exigir la creación de áreas marinas protegidas (AMP).

Sandra Schöttner, la científica jefa de la Expedición al Ártico profundo de Greenpeace International, explica que con esta "histórica protesta" pretenden "dar voz a los ecosistemas que no pueden hacerlo por ellos mismos". Sostiene que "es el momento de que los líderes cumplan sus promesas y den a los océanos la oportunidad de recuperarse, tras el compromiso de "proteger el 30 % de los océanos, ahora deben escuchar a la ciencia".

Afirma que no es posible alcanzar los objetivos globales si se permite la explotación de "los ecosistemas vulnerables e inexplorados del océano profundo", en relación con la posibilidad de que se inicien actividades de exploración y minería en los fondos marinos.

Explican que en 2024, el gobierno noruego abrió la zona por donde se encuentra la expedición a la minería submarina, pero los planes se detuvieron un año después "tras las protestas de organizaciones ecologistas, pescadores, comunidad científica y partidos ecologistas de la oposición en Noruega". 

Según la ong, la pancarta de la protesta ha sido desplegada a 2.315 metros de profundidad bajo la superficie del mar ártico gracias a Holly, el vehículo submarino operado a distancia (ROV, por sus siglas en inglés), que la ha sostenido frente al campo de fuentes hidrotermales llamado 'Castillo de Loki', "un ecosistema volcánico único donde las fumarolas negras emiten fluido a 300–320 °C desde el fondo de la corteza oceánica".

Aseguran que la comunidad científica opina que "nuestros antepasados lejanos podrían haber tenido un aspecto muy similar al de los microorganismos que viven en estructuras como éstas, lo que convierte al Castillo de Loki en una 'cuna' de vida compleja que podría contener la clave de cómo comenzó la vida en la Tierra".

Recuerdan que "el Ártico es una de las regiones de la Tierra que más rápido está cambiando debido al impacto del cambio climático, y a medida que la frontera industrial se expande hacia las profundidades marinas, a través de amenazas como la minería submarina" y advierten de que estos únicos “puntos calientes de biodiversidad corren el riesgo de sufrir una alteración irreversible".

Ana Pascual, responsable de la campaña de Océanos y Pesca de Greenpeace España, explica que "es imprescindible que los gobiernos se tomen en serio la implementación del Tratado Global de los Océanos y trabajen para ser capaces de llevar propuestas concretas de santuarios marinos a la primera Conferencia de las Partes de Océanos que tendrá lugar en enero de 2027".