La medida instruye a las agencias federales a fortalecer la supervisión de los procesos aduaneros y a mejorar los mecanismos de detección de fraude comercial, en línea con la estrategia de la Administración Trump de incrementar la vigilancia sobre el comercio internacional y proteger a los fabricantes y trabajadores estadounidenses.
Según la Casa Blanca, la orden busca cerrar vacíos regulatorios que han sido aprovechados por redes criminales para introducir mercancías de contrabando, productos falsificados y otras importaciones consideradas de riesgo para la seguridad económica y nacional del país.
La iniciativa se suma a otras acciones impulsadas por el Gobierno para reforzar los controles fronterizos y comerciales, incluyendo medidas previas dirigidas a restringir exenciones aduaneras que permitían la entrada de paquetes de bajo valor sin el pago de determinados gravámenes.
La Casa Blanca afirmó que el fortalecimiento de la aplicación de las normas aduaneras contribuirá a garantizar una competencia más justa para las empresas estadounidenses y a impedir que actores extranjeros obtengan ventajas mediante prácticas comerciales consideradas desleales.
