La presión de EE.UU. sobre Cuba ha evidenciado que el expresidente, que recién cumplió 95 años esta semana, sigue siendo el decisor en jefe del país, pese a estar formalmente retirado de todos sus cargos, y que algunos de sus familiares juegan papeles clave en la isla. ¿Quién es quién en el clan?
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, de 41 años y nieto de Raúl Castro. En apenas unas semanas ha pasado del discreto papel de guardaespaldas personal de su abuelo a contacto de la parte cubana en el diálogo con Washington.
Según algunas fuentes, su condición de nieto favorito, miembro de una nueva generación y figura relevante tanto en el Ministerio del Interior (Minint) como en el conglomerado empresarial del Ejército, Gaesa, le han catapultado a ojos de EE.UU.
Rodríguez Castro es hijo de Débora Castro y del general y empresario Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, fallecido en 2022. Éste último fue por dos décadas presidente de la ahora sancionada Gaesa, además de miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal) y por un tiempo potencial delfín del castrismo.
Oscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro, ha protagonizado un meteórico ascenso político en apenas dos años hasta convertirse, según algunos observadores, en uno de los candidatos mejor posicionados para asumir los máximos cargos del Gobierno cubano.
El despegue de este ingeniero electrónico de 55 años arrancó en mayo de 2024, cuando asumió el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera. En octubre de 2025 fue nombrado además vice primer ministro y dos meses más tarde fue designado diputado, un paso necesario para poder ser designado presidente del país.
Pérez-Oliva, nieto de Ángela -la hermana mayor de los hermanos Castro-, se ha caracterizado por un perfil más técnico que ideológico, lejos de la retórica familiar y dentro del discurso oficial. Él ha sido el encargado de anunciar medidas como la apertura del sector privado a cubanos residentes en el exterior.
Formado también en empresas de Gaesa antes de saltar a la administración central, tiene dos hijos que residen en Miami, donde han establecido negocios, según medios cubanos independientes.
Mariela Castro, de 63 años, es hija de Raúl Castro y, por años, la figura con mayor proyección pública. Diputada desde 2013 y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), ha defendido los derechos de la comunidad LGBTIQ siempre que no colisionen con las posiciones oficialistas.
Recientemente ha sido la única miembro de la familia que ha dado declaraciones. "Aquí estamos preparados para combatir al imperialismo", afirmó a EFE en un acto de repulsa por la imputación penal contra su padre en EE.UU.
Sus declaraciones han generado a menudo controversia, como cuando negó que las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP) de los años 60 fuesen campos de trabajos forzados para jóvenes considerados no aptos para el servicio militar obligatorio, entre ellos los homosexuales.
Alejandro Castro, de 60 años, fue durante años un estrecho colaborador de su padre, Raúl Castro, especialmente durante su presidencia (2006-2018), aunque siempre tras las bambalinas. Pese a llevar años fuera del foco público, EE.UU. lo incluyó esta semana en una lista de sancionados, junto a su hijo Raúl Alejandro Castro Calis.
Coronel del Ministerio del Interior, ha estado a cargo de los servicios de Inteligencia y Contrainteligencia. Jugó, de la mano de su padre, un importante papel en las negociaciones para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana en el llamado deshielo (2014-2017).
En 2018 salió del foco público, coincidiendo con la marcha de su padre de la presidencia del país y el fin del deshielo. Desde entonces sólo se le ha visto en un par de manifestaciones oficialistas, marchando siempre en un discreto segundo plano.
