En el caso de Bélgica, las nueve detenciones -cinco hombres y cuatro mujeres de entre 28 y 60 años- tuvieron lugar en el transcurso de 35 registros en la localidad de Lovaina. Seis de los sospechosos siguieron en prisión preventiva y los otros tres fueron liberados tras ser interrogados.
De forma simultánea, la Policía Nacional de España realizó dos inspecciones en Valencia y Toledo que terminaron con la detención de una mujer de 35 años buscada internacionalmente y cuya extradición está pendiente de una decisión judicial.
La Fiscalía belga informó que los detenidos están acusados de proxenetismo, trata de personas y blanqueo de capitales.
Los investigados reclutaban presuntamente a mujeres en Sudamérica, las alojaban en burdeles en España y las trasladaban semanalmente hasta Bélgica para eludir su detección.
Según la Fiscalía, obtenían cuantiosos beneficios económicos mediante la explotación sexual de estas mujeres en decenas de propiedades por todo el país.
Hasta el momento se ha identificado a 67 víctimas, que pagaban "precios abusivos" por su alojamiento, equipamiento, transporte en taxi y otros servicios, lo que las situaba en una situación de “dependencia” y “explotación”, según añadió la Fiscalía en una nota de prensa.
La policía belga incautó en los registros 67.000 euros en efectivo, precintó seis locales y congeló varias cuentas bancarias desde donde los acusados transferían sus ganancias a familiares y empresas en el extranjero.
En España, la Policía Nacional también incautó más de 23.000 euros en efectivo, artículos de lujo, dos vehículos de alta gama y documentación.
La operación, en la que participaron 150 agentes, se desarrolló en colaboración con el Centro de Lucha contra la Trata de Personas de la Policía Federal belga, diversos cuerpos de seguridad locales y la Policía Nacional española.
