El pontífice también contó, en su encuentro en la Iglesia de San Agustín del barrio barcelonés de El Raval, que habitualmente juega al tenis y que de joven jugó al fútbol americano, "un poco más violento".
Durante su tiempo en Trujillo, en Perú, jugó al fútbol con los seminaristas: "De defensa, si lo quieren saber, no era un gran goleador", detalló.
También mencionó que su primera experiencia como seguidor de un mundial fue en España, en el de 1982.
A continuación, León XIV señaló que "un poco de deporte hace bien para todos", ya que "hay que estar bien en cuerpo, mente y alma" y aseguró que el deporte es parte de su vida.
En este encuentro con algunas asociaciones caritativas y personas que reciben asistencia, se mostró un vídeo en el que Renzo, de 6 años, le escribió con ayuda de sus amigos y de su abuela un verdadero interrogatorio al papa.
Luego, Renzo le leyó su carta: "¿Te gusta el fútbol? ¿Has querido ser papa? ¿Por qué el papa trabaja tanto?", preguntaba en el escrito, tras lo que Robert Prevost le confesó su pasión por el tenis y cómo durante sus años de obispo en Perú le gustaba seguir a los equipos de fútbol locales.
"Todo niño es un sueño de Dios. Tú también lo eres. Dios desea la felicidad de todos y quiere que, desde pequeños y durante toda la vida, conservemos un corazón como el de los niños, capaz de confiar, lleno de bondad; quiere que seamos sus amigos y no nos apartemos de Él", le dijo el papa.
A la última pregunta de Renzo, sobre cómo podemos perdonar, León XIV le explicó que "perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño".
"Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón", concluyó el papa.
