"Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona", anotó.
En el monasterio de Montserrat, uno de los santuarios marianos más importantes de España, el papa dijo: "Aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz".
Por la tarde, el papa ensalzó este miércoles a la Basílica de la Sagrada Familia como "un signo de unidad y de concordia", y proclamó durante la homilía en el templo que "no se puede creer en Jesús y promover la guerra y matar inocentes" o "abandonar a quien huye".
El papa bendijo la Torre de Jesucristo del templo, coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto que lo ideó, Antoni Gaudí.
El acto de bendición de la Torre de Jesús fue la culminación de uno de los elementos centrales del diseño del genial arquitecto y un paso decisivo en la realización del templo tal y como él lo concibió.
"La Moreneta (como se conoce a la Vírgen de Monserrat) siempre me ha acompañado. Gracias, Cataluña, por vuestra fe", dijo León XIV en un monasterio copado por la flor y nata de la sociedad civil.
En un discurso con importante presencia de la lengua catalana, el papa se encomendó a la Virgen mientras de fondo sonaba el 'Virolai', una suerte de himno catalán oficioso que interpreta la Escolanía de Montserrat, la más antigua de Europa, según remarcó el pontífice.
Montse expresó su alegría por la presencia del pontífice en un lugar donde las presas se sienten muchas veces "olvidadas".
Emocionada, explicó que ha vuelto a acercarse a Dios en la cárcel a pesar de que ha sido "difícil" porque ha sufrido mucho con la muerte de su hijo, porque "no entendía por qué Dios se lo había llevado".
Por su parte, Josefina explicó que ha visto tambalear su fe en muchas ocasiones, como cuando su hijo sufrió un grave accidente.
Su hijo sobrevivió y eso es "un milagro" que ella atribuye a Dios. "Siempre es Dios. Aquí en prisión no estoy sola, Jesús me da fuerza, me da vida. Lo noto dentro de mí, si no, no sé cómo hubiera aguantado esto", dijo.
"El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos", dijo el papa.
El pontífice también contó, en su encuentro en la Iglesia de San Agustín del barrio barcelonés de El Raval, que habitualmente juega al tenis y que de joven jugó al fútbol americano, "un poco más violento".
Durante su tiempo en Trujillo, en Perú, jugó al fútbol con los seminaristas: "De defensa, si lo quieren saber, no era un gran goleador", detalló.
