El ministro de Seguridad Pública, Ananda Wijepala, afirmó ante el Parlamento que Sallay se había valido de cuatro personas para recopilar información confidencial, incluida la cantidad de feligreses que asistían una de las iglesias atacadas, tres semanas antes de los atentados.
Wijepala aseguró que uno de esos cuatro individuos ha sido identificado por testigos como un extremista del ISIS y que se encuentra actualmente en paradero desconocido.
"Ha surgido información de que (Sallay) prestó ayuda y colaboración, tanto directa como indirectamente, y trabajó para evitar que se identificara a los individuos implicados", declaró el ministro.
Sallay fue arrestado por las autoridades esrilanquesas en febrero y ha negado cualquier relación con los ataques.
El 21 de abril de 2019, atacantes suicidas atentaron contra tres iglesias en las ciudades de Colombo, Negombo y Batticaloa; y contra tres hoteles de lujo en la capital esrilanquesa. Se produjeron otras explosiones en un pequeño hotel en Dehiwala y en una casa en Dematagoda, ambos en Colombo.
Según informes del grupo de derechos humanos de Sri Lanka Centro para la Sociedad y la Religión (CSR), la investigación de los atentados ha tenido importantes fallos.
Los informes de CSR revelan discrepancias significativas en el número oficial de muertos, que ha fluctuado entre 259 y 319, incluidos al menos 45 niños y 40 extranjeros, dos de ellos españoles. Más de 400 personas resultaron heridas.
Entre las víctimas extranjeras había además ciudadanos de al menos 11 países, entre ellos la India, el Reino Unido, China, Turquía, Portugal, Arabia Saudí, Estados Unidos, Japón, Suiza, Países Bajos y Australia.
