"La inflación subyacente es baja y la actividad económica es más débil de lo normal, pero a la vez las interrupciones en la cadena de suministro han provocado una subida de las presiones inflacionarias y han aumentado los riesgos de que la inflación sea demasiado alta", señaló esta institución en comunicado.
El Riksbank considera que se ha incrementado la probabilidad de que los tipos experimenten una subida a finales de año, aunque resalta que el pronóstico sigue siendo incierto.
El anuncio de un memorando de entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra y que podría suponer la reapertura del estrecho de Ormuz, implicaría una normalización en los suministros a corto plazo y una caída del precio del petróleo, destaca el Riksbank.
"Las interrupciones en el suministro han durado ya casi cuatro meses y cuanto más tiempo continúen, mayor será el riesgo de efectos de la inflación, que podrían ser reforzados por cambios en la fijación de precios", consta en el comunicado.
