Los mandatarios de los Veintisiete iniciaron una reunión de dos días con una agenda centrada en Ucrania, tras la apertura del primer bloque de las negociaciones formales para la adhesión de Ucrania el pasado lunes, y con un ambiente de optimismo gracias a la ausencia del expresidente húngaro, Víktor Orbán, quien venía siendo el principal obstáculo en dicho proceso.
"La unanimidad es algo extraordinario", afirmó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien participó en una primera sesión de las reuniones y confió en que los 'clústeres' restantes puedan abrirse "durante el verano", tras el respaldo unánime de los Veintisiete una vez levantado el veto que mantenía Orbán tras su derrota electoral el pasado abril.
"Los Veintisiete están unidos en el apoyo a Ucrania y todos trabajamos juntos para mantenerlo", manifestó el presidente del Consejo Europeo, António Costa, también a su llegada.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró además que "las cosas están cambiando" en Ucrania, que "está resistiendo en el frente, incluso recuperando territorio en algunos puntos", tras el ataque ucraniano con 200 drones en Moscú, el mayor en la capital rusa hasta la fecha.
En contraste con el tono general, el nuevo primer ministro de Hungría y sucesor de Orbán, el también conservador Péter Magyar, manifestó a su llegada que Budapest aún tiene "reservas" a la apertura de nuevos capítulos de negociación y que él defiende el cumplimiento de los requisitos habituales para todos los candidatos.
Ante la complejidad que conlleva el proceso de adhesión de Ucrania y las reticencias que suscita entre algunos Estados miembros, Alemania planteó crear para Ucrania un estatus de "miembro asociado" o una adhesión por etapas dentro de la UE, como fórmula intermedia mientras el ingreso pleno sigue su curso.
Esta idea ha sido bien recibida por el Ejecutivo comunitario pero rechazada por Zelenski, quien la calificó de "injusta".
En un texto de conclusiones aprobado este jueves en Bruselas, los líderes celebraron el inicio del primer bloque de las negociaciones formales, y dijeron "esperar con interés la apertura de los demás bloques temáticos, de acuerdo con el enfoque basado en los méritos".
Sin embargo, en un borrador previo, las conclusiones hacían hincapié en la apertura del resto de los bloques de negociación "lo antes posible".
Con el documento final, se enfriaron así las posibilidades de seguir abriendo los 'clústeres' restantes para avanzar en la adhesión de Ucrania durante el verano, tal y como había reclamado Zelenski y respaldaba el Ejecutivo comunitario.
Aun así, los Veintisiete lograron tras tres horas reunidos cerrar un texto unánime en el que reafirmaron el apoyo de la UE a Ucrania y condenaron "la grave escalada reciente por parte de Rusia, que incluye ataques a gran escala con misiles y drones contra la población civil en Ucrania" y "las repetidas violaciones del espacio aéreo y las aguas territoriales de los Estados miembros".
Durante la cumbre de hoy también se confirmó que el gabinete del presidente del Consejo Europeo ha llevado a cabo breves contactos diplomáticos con el Kremlin con vistas a abrir una vía de diálogo de cara a unas futuras negociaciones de paz, y pese a las distintas sensibilidades en la UE sobre cómo lidiar con Moscú.
Estos contactos se llevaron a cabo con el objetivo de preparar el terreno de cara a defender los intereses de la UE una vez llegara el momento de sentarse a negociar, señalaron fuentes comunitarias.
Según las mismas fuentes, algunos Estados miembros reconocieron que Costa es la figura adecuada para llevar a cabo esa labor de representar los intereses comunitarios en ese proceso.
La UE lleva meses debatiendo en privado la posibilidad de nombrar un negociador europeo para cualquier eventual proceso de paz, sin que hasta la fecha haya consenso entre los Estados miembros sobre quién debería ocupar ese papel.
Algunos países, además, han expresado su firme rechazo a la idea de abrir canales de comunicación abiertos con Moscú, debido a lo que consideran una falta de interés real en negociar la paz por parte del Kremlin, y son partidarios en cambio de una línea más dura centrada en elevar la presión sobre Moscú y ampliar el apoyo a Kiev.
Entre los países que se sitúan en esas posiciones se encuentran los bálticos y algunos de los nórdicos o Países Bajos, cuyo primer ministro, Rob Jetten, insistió en que la prioridad debe ser fortalecer a Ucrania en el campo de batalla.
"Tenemos que pensar qué ponemos sobre la mesa cuando lleguemos a esa mesa de negociaciones. Es demasiado pronto para determinar quién podría ser el negociador europeo", declaró Jetten.
El propio Vladímir Putin condicionó en junio cualquier diálogo con Bruselas a que Moscú dé el visto bueno al candidato europeo, descartando de entrada a la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, figura "indeseable" para el Kremlin por su apoyo explícito a Ucrania.
