En declaraciones a EFE, consideró que EE.UU. "ha acogido todo lo que necesitaba" de Afganistán, lo ha usado "como un puente para tener control en todo la zona, en todo Oriente Medio", y ahora tiene acuerdos con otros países y puede sacar "más beneficios" de esas otras relaciones.
Quraishi participó hoy, Día del Refugiado, en una concentración en el centro de Madrid para que el mundo no olvide la falta de libertades impuesta por el régimen de los talibanes y, en particular, el 'apartheid' que padecen las mujeres.
"Aquí soy dueña de mi propia vida, pero las mujeres de mi pueblo, Afganistán, están encarceladas en sus propias casas. Han detenido a muchas por salir simplemente a hablar entre dos de ellas", según la exjueza y activista.
"No podemos aceptar acuerdos con el gobierno de los talibanes, sabemos que dentro del país no podemos hacer nada, pero sí que fuera de Afganistán, la comunidad internacional, las Naciones Unidas sí que pueden ser nuestra voz -instó Quraishi-, y pueden cambiar esta situación, estar al lado correcto de la historia, al lado de las mujeres afganas".
Comentó que "el mundo todavía no ha olvidado a Afganistán, pero poco a poco lo van a olvidar", pues en los medios de comunicación "no le importa nadie".
Afganistán no existe en "ninguna agenda" en la comunidad internacional, aunque hay 23 millones de personas "muriendo de pobreza, agregó.
"Desde hace cinco años hemos gritado en todas partes, pero nadie nos escucha", afirmó.
Otra participante dijo que el silencio nunca puede la respuesta a la injusticia: "Queremos ser la voz de millones de mujeres que tienen ganas de libertad de expresión y de trabajar. No necesitamos comprensión, sino solidaridad y la comunidad internacional no mire a otro lado".
Una de las pancartas exigía esa misma justicia, memoria, educación dignidad, igualdad y libertad porque "los derechos de las mujeres son derechos humanos".
Otra pedía que la Unión Europea no legitime al régimen talibán porque "responde con balas" y "no es socio para la paz", mientras que algún cartel reclamaba protección para la minoría de los hazaras.
A finales de agosto de 2021, Estados Unidos puso punto final a la guerra más larga de su historia con la retirada de sus últimos militares de Afganistán, casi veinte años después de su despliegue en el país centroasiático, con el último vuelo desde Kabul tras la toma del poder por los talibanes.
