Ucrania cosecha apoyo tras una semana de diplomacia mientras crece la presión sobre Rusia

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Leópolis (Ucrania), 20 jun (EFE).- Una fructífera semana de diplomacia por parte del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha renovado la certeza de los ucranianos de que cuentan con apoyo internacional duradero, mientras el país se esfuerza por consolidar la tendencia favorable en el frente e intensificar los ataques aéreos contra Rusia.

Los resultados de las cumbres del G7 y del Consejo Europeo han sido recibidos positivamente en Ucrania, que recientemente ha logrado éxitos notables en el campo de batalla, aunque sigue siendo muy dependiente del apoyo regular de sus aliados en los ámbitos militar, tecnológico y financiero.

"Si bien no hemos visto ideas rompedoras, sí hemos visto la confirmación y la continuación de la consolidación gradual de la posición europea", dijo a EFE Oleksí Mélnik, analista de seguridad del Centro de Estudios Razumkov en Kiev y exasesor del ministro de Defensa.

Mélnik subrayó que la fe de Rusia en la erosión del apoyo extranjero a Ucrania ha sido uno de sus errores de cálculo estratégicos clave desde el principio de la guerra.

Mientras que Moscú sigue contando con que la coalición de ayuda a Ucrania se va a desmoronar y con que miembros individuales retirarán su apoyo no es visible ningún riesgo sistémico ahora mismo, dijo el experto.

En declaraciones conjuntas y compromisos bilaterales, varios líderes del G7 y de la UE han prometido incrementar la ayuda a Ucrania, aumentar las contribuciones a la compra de municiones de defensa aérea y, potencialmente, desarrollar de forma conjunta sistemas capaces de interceptar misiles balísticos, una amenaza crítica a la que se enfrenta el país invadido.

"El aspecto positivo es que gradualmente -no tan rápido como nos gustaría- todavía hay una tendencia firme de apoyo creciente a Ucrania", apuntó Mélnik.

El motivo para ello está en "la combinación de intereses y valores" que proporciona "un cimiento bastante sólido" al apoyo a largo plazo a Ucrania.

"No se trata ya sólo de caridad o del deber de proteger. Apoyar a Ucrania es una inversión en la seguridad de la OTAN y en la de los propios países de la Unión Europea", subrayó Mélnik.

El apoyo tecnológico y financiero europea ha ayudado a Ucrania a intensificar sus ataques de medio y largo alcance, cada vez más efectivos, contra objetivos de la logística militar rusa en territorios ocupados y contra infraestructuras en suelo ruso.

Mélnik considera la creciente capacidad de Ucrania de realizar estos ataques como el factor clave que determinará el curso de la guerra, en la que la balanza se ha inclinado recientemente a favor de Kiev.

Durante meses, Rusia ha sido incapaz de realizar avances significativos en el campo de batalla; sus limitados avances territoriales básicamente se han estancado ante los contraataques ucranianos, según el consenso de los analistas militares.

"Rusia ya ha perdido la iniciativa estratégica en el campo de batalla y ya no puede imponer su voluntad a la parte enemiga, como hacía antes", enfatizó Mélnik.

Sin embargo, todavía es incierto si esto se traducirá pronto en un alto el fuego temporal o en un acuerdo de paz más permanente, ya que Rusia sigue señalizando su intención de alcanzar sus objetivos por medios militares.

El supuesto cambio de la postura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia una visión más favorable de Ucrania también podría tener un impacto notable, de no ser por su historial de opiniones fluctuantes, señaló Mélnik, en referencia a su aparente disposición expresada en el G7 de incrementar la presión sobre Moscú.

El exministro de Exteriores ucraniano Dmitró Kuleba, que sirvió cuatro años en el gabinete de Zelenski, advirtió en su canal de YouTube de que el hecho de que EE. UU. vuelva a concentrarse en Ucrania entraña un riesgo para Kiev.

Kuleba alertó de que Washington podría una vez más "alinearse con Rusia en la cuestión principal, el destino del Dombás" y presionar a Ucrania para aceptar un acuerdo principalmente beneficioso para Moscú.

Al mismo tiempo, al haber reducido de forma significativa su apoyo militar a Ucrania, EE. UU. tiene medios limitados de hacer presión sobre ella.

"Nada puede obligar a Ucrania a aceptar este acuerdo", enfatizó Kuleba, quien añadió que el único camino a la paz pasa por hacer que Rusia abandone su exigencia de terrenos adicionales en la región oriental de Donetsk, donde Ucrania aún controla más de un 20 % de territorios fortificados tras años de combates.