El avance global, materializado el pasado abril en el Hospital Queen Mary de la ciudad semiautónoma, resolvió uno de los mayores desafíos en este tipo de procedimientos con la reconexión de la arteria hepática, un vaso sanguíneo cuyo diámetro apenas mide entre uno y dos milímetros.
"Si este conducto se bloquea, el nuevo órgano dejará de funcionar, lo que puede provocar cirrosis y requerir un segundo injerto, pero no todos los enfermos tienen otra oportunidad", advirtió este miércoles en rueda de prensa el profesor Albert Chan, director del centro de trasplantes del citado complejo sanitario.
"Frente a las prácticas convencionales, dependientes de la destreza del facultativo para controlar su pulso bajo condiciones adversas, la asistencia automatizada subsana esa limitación con exactitud, lo que reduce de forma drástica la amenaza de obstrucción arterial", aseveró Chan.
Para alcanzar dicho nivel de minuciosidad y manipular estructuras de hasta 0,1 milímetros, el dispositivo transforma radicalmente la dinámica en el quirófano. En lugar de permanecer de pie adoptando posturas tensas y prolongadas sobre la camilla, el operador se sienta en una silla ergonómica, equipado con gafas 3D y frente a un monitor tridimensional de gran aumento.
Mediante dos mandos, el cirujano dirige los brazos mecánicos, encargados de traducir los movimientos de sus manos en acciones físicas milimétricas, al tiempo que un programa informático filtra cualquier vibración para garantizar una firmeza absoluta.
"El mayor obstáculo en la microcirugía son los temblores manuales, que tienden a empeorar si se opera bajo estrés o fatiga", argumentó la doctora Velda Chow, profesora asociada del departamento quirúrgico de la universidad.
La especialista detalló que el estudio clínico, puesto en marcha hace un año, ha involucrado hasta el momento a casi medio centenar de personas.
Al margen del pionero reemplazo hepático, la técnica se ha utilizado con una tasa de éxito del 100 % en abordajes linfáticos, traumatología y reconstrucciones oncológicas, preservando siempre una circulación sanguínea impecable, según los especialistas.
La adopción de esta innovación tecnológica permite además acortar la extensa curva de aprendizaje inherente a la disciplina, lo cual allana el camino para formar a nuevos profesionales con mayor agilidad y, en consecuencia, aligerar las listas de espera.
Avalado por los óptimos resultados postoperatorios, el equipo investigador aspira ahora a estandarizar el empleo de estos asistentes mecánicos en quirófanos de los hospitales públicos hongkoneses, mientras estudia ya su aplicación inminente para reparar vías biliares complejas.
