La Agencia Espacial de Perú (Conida) señaló en sus redes sociales que "puso a disposición y entregó" las imágenes a la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE).
"La solidaridad no conoce fronteras", remarcó Conida antes de agregar que la tecnología espacial se ha puesto "al servicio de la vida, la cooperación y la integración de nuestros pueblos".
El organismo publicó algunas de las imágenes entregadas, que muestran el antes y el después de localidades ubicadas en la zona costera venezolana, duramente golpeada por los terremotos.
El PerúSAT-1 es un satélite de observación de la Tierra de resolución submétrica, que fue lanzado en setiembre de 2016 y se encuentra a una altitud de 702,5 kilómetros, desde donde toma imágenes para la gestión de desastres, monitoreo de actividades ilícitas e incluso la fiscalización de obras públicas peruanas.
El satélite, que ha registrado unas 500.000 imágenes, se acerca al fin de su vida útil, por lo que las autoridades ya planifican el lanzamiento del PerúSAT-2 dentro de los próximos dos años, según señaló la agencia oficial Andina.
El apoyo de Conida se sumó al envió de un avión de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), que partió este domingo hacia Caracas con más de 14 toneladas de ayuda humanitaria, y de un equipo de la Unidad de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR, por sus siglas en inglés) del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios.
Los voluntarios peruanos, que trabajan en estructuras colapsadas en la zona de Caraballeda, ubicada en el estado de La Guaira, el más afectado por los terremotos, ya intervinieron en el rescate con vida de una mujer de 60 años entre los escombros de un edificio colapsado, con el apoyo de especialistas salvadoreños.
Las relaciones diplomáticas entre Perú y Venezuela están rotas, y sus sedes diplomáticas cerradas, desde julio de 2024, luego de que Lima denunció irregularidades en las últimas elecciones presidenciales de ese país y reconoció como ganador al candidato opositor Edmundo González.
En Perú reside la segunda mayor comunidad de migrantes y refugiados venezolanos, que bordea los 1,6 millones, la mayoría concentrados en la capital Lima, lo que significa cerca del 5 % de la población del país.
El Caribe venezolano fue sacudido este miércoles, con apenas 39 segundos de diferencia, por dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, respectivamente, que han dejado, hasta el momento, 1.450 fallecidos, 3.150 heridos y 12.721 familias damnificadas.
