"Hoy finalizo mi mandato como primer ministro", escribió en su cuenta en redes sociales.
En la publicación, señaló que había aceptado la propuesta de ser primer ministro "con gran responsabilidad y con la firme convicción" de que podía contribuir a que las cosas cambiasen para mejor.
"En el momento en que comprendí que ya no podía ejercer mi mandato de acuerdo con los principios y creencias que tengo, decidí marcharme", añadió.
Aseguró que continuará sirviendo al país "en cualquier función que desempeñe, independientemente de dónde viva o de las responsabilidades que tenga, ya sea en el sector público o privado".
"Creo que el deber para con la patria no está ligado a un cargo, sino al compromiso que mantenemos", indicó.
Según trascendió este jueves en el canal de Telegram de información política Casa de Nebuni, la víspera sostuvo "acaloradas discusiones" durante una reunión con Sandu.
Los rumores de su posible dimisión comenzaron en mayo pasado, cuando la propia presidenta negó una posible renuncia de Munteanu, quien juró su cargo en otoño de 2025, al anunciar que pronto presentaría "un plan de crecimiento económico" y asegurar que tenían "muchas otras reformas".
El Gobierno de Munteanu recibió duras críticas por parte de la ciudadanía en la última encuesta realizada por IMAS en febrero, según Unimedia.
El medio recordó que casi el 40 % de los encuestados otorgó bajas calificaciones al jefe del Gobierno, mientras que el resto estimó que el Gabinete de Ministros no aportó ningún cambio al país.
Según Unimedia, Munteanu gestiona parte de sus negocios a través de un abogado chipriota sancionado internacionalmente tras la invasión rusa de Ucrania, el mismo que presta servicios financieros al oligarca ruso Alisher Usmánov, estrecho colaborador del Kremlin, para proteger su patrimonio de las sanciones occidentales.
