Ante la próxima cumbre de la OTAN en Ankara, pidió en una rueda de prensa en Varsovia que la delegación polaca actúe "con extrema cautela ante cualquier declaración de apoyo financiero adicional" para Ucrania.
"No porque crea que Ucrania no lo necesite, sino porque creo que Polonia tiene responsabilidades muy importantes con respecto a toda la frontera oriental de la Unión Europea, y todos deben tenerlo en cuenta", dijo.
"Ucrania lucha, pero Polonia carga con el peso principal de la protección de nuestra frontera, que es también la frontera europea ante las amenazas del este; por ello, debe ser tratada de manera especial", argumentó.
En referencia a las tensiones bilaterales que atraviesan Polonia y Ucrania, Tusk insistió en que la ayuda prestada a Kiev no puede ser unidireccional.
"Ya no puede ser que solo Varsovia muestre buena voluntad todo el tiempo. Las buenas relaciones son de interés mutuo, pero requieren la buena voluntad de Kiev".
Recientemente, Polonia achacó a Ucrania el incumplimiento de un acuerdo de intercambio de tecnología de drones por cazas MiG.
El ministro polaco de Defensa, Władysław Kosiniak-Kamysz, denunció que Varsovia ofreció transferir sus aviones a cambio de que Kiev compartiera sus capacidades tecnológicas en drones, pero indicó que Ucrania no cumplió su parte, lo que ha llevado a congelar la entrega de los cazas.
A esto se suma un desencuentro motivado por la memoria histórica, del que Tusk responsabilizó directamente a Kiev, e instó al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a buscar una "conversación honesta" para resolver las heridas del pasado.
Finalmente, el primer ministro advirtió que los próximos meses podrían ser "realmente críticos" para la seguridad europea debido al "carácter cambiante de la guerra en Ucrania".
"Polonia se está preparando muy intensamente para diversos escenarios", afirmó Tusk, quien citó informes de servicios de inteligencia aliados sobre posibles provocaciones rusas destinadas a poner a prueba la unidad de la OTAN en el flanco oriental.
