Estas maniobras, denominadas 'Joint Sea-2026', se desarrollaron en el Mar Amarillo, concretamente en las aguas y el espacio aéreo cercanos a Qingdao (este) y sirvieron para profundizar la confianza mutua entre ambas partes, mejorar su capacidad operativa conjunta y consolidar una "tradicional cooperación de amistad".
Pekín y Moscú completaron una serie de maniobras de rescate submarino, ataque marítimo, defensa aérea y operaciones antimisiles en las que los comandantes de primera línea tomaron decisiones de maniobra y asignación en función de diferentes situaciones tácticas y condiciones hidrográficas y meteorológicas, precisó el informe.
Asimismo, el Diario del EPL señaló que los ejercicios "pusieron a prueba de manera efectiva las capacidades de ambas partes en materia de reconocimiento y alerta temprana conjuntos, coordinación de mando y ataques de fuego en un entorno electromagnético complejo".
Según lo previsto, tras el ejercicio, parte de las fuerzas de ambos países se dirigirán a aguas del océano Pacífico para realizar una patrulla marítima conjunta, que tendrá lugar en un momento de mayor actividad naval china en la zona.
A este despliegue se suma el lanzamiento el lunes pasado de un misil estratégico desde un submarino nuclear hacia aguas del Pacífico, un movimiento que generó preocupación en los países de la región.
Pekín y Moscú han intensificado en los últimos años su cooperación militar, con maniobras conjuntas, patrullas aéreas y contactos de alto nivel entre sus mandos castrenses.
Según el Diario del EPL, desde 2012 los ejercicios 'Joint Sea' se han convertido en una importante plataforma de cooperación entre ambos países y consolidado como una "marca de entrenamiento conjunto regular, institucionalizado y orientado al combate" entre ambas fuerzas armadas.
Ese acercamiento se ha reforzado desde que los líderes de ambos países, Xi Jinping y Vladímir Putin, proclamaran en Pekín, poco antes de la invasión rusa de Ucrania, una relación bilateral "sin límites".
