El caso fue investigado previamente por la Comisión Nacional de Supervisión, uno de los principales brazos anticorrupción del Estado, y, una vez concluida la pesquisa, fue transferido al Ministerio Público para su revisión y procesamiento.
El Supremo órgano fiscal designó para hacerse cargo del caso a la Fiscalía de la ciudad de Jiujiang, en la provincia suroriental de Jiangxi, que presentó cargos formales contra Han.
Según la Fiscalía, utilizó la conveniencia derivada de sus funciones y autoridad para buscar beneficios para otras personas y aceptó ilegalmente bienes y dinero de terceros por una cantidad "especialmente elevada".
Además de subdirector de la Administración Estatal del Monopolio del Tabaco, Han también ocupó cargos como director del Centro de Licitaciones de Maquinaria y Equipos de China o director de la Oficina General del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información.
Las autoridades chinas informaron del inicio de la investigación en su contra en octubre de 2025 alegando que el funcionario, uno de los cuatro subdirectores del monopolio estatal del tabaco y quien ocupaba el cargo desde abril de 2020, había realizado "graves infracciones de la disciplina (del Partido Comunista) y de las leyes".
El gigante tabaquero lleva años bajo la lupa de las autoridades, que ya han procesado a varios ex altos cargos, como el también exsubdirector Xu Ying, condenado en agosto de 2025 a 15 años de prisión por aceptar sobornos millonarios.
Unos meses antes otro tribunal condenó a otro exdirector del monopolio tabaquero, Ling Chengxing, a 16 años de cárcel por el mismo delito, al que se sumó el de abuso de poder.
Tras su llegada al poder en 2012, el presidente chino y secretario general del PCCh, Xi Jinping, impulsó una amplia campaña anticorrupción que ha alcanzado a funcionarios de todos los niveles, desde cuadros locales hasta dirigentes provinciales, altos mandos militares y responsables de grandes conglomerados estatales.
La campaña ha sido presentada por las autoridades como un esfuerzo para reforzar la disciplina interna y combatir la corrupción, aunque algunos observadores consideran que también podría servir para apartar a determinadas figuras de la vida política.
