"Todas las instalaciones petroleras y la infraestructura vital de Arabia Saudí serán objetivo de nuestros misiles y drones si se enfrasca en una agresión a gran escala contra nuestro país", amenazó el líder insurgente en su discurso semanal tras días de escalada con Riad, que capitanea una coalición militar contra los hutíes.
Las tensiones alcanzaron su punto álgido el lunes con el bombardeo del Ejército yemení contra el aeropuerto de Saná, la capital del Yemen controlada por los rebeldes desde 2014, para prevenir el aterrizaje de un avión iraní que transportaba una delegación de los insurgentes desde Teherán, aunque los hutíes acusaron a Arabia Saudí del ataque.
Los rebeldes respondieron con ataques contra diferentes puntos de la monarquía árabe, cuyo alcance no fue confirmado por Riad, que interviene en el Yemen desde 2015 en favor del Gobierno internacionalmente reconocido y también media entre las partes para poner fin a la guerra iniciada un año antes.
Por este motivo, el líder de los hutíes afirmó que Arabia Saudí "debe cesar esta despreciable y flagrante injerencia" en sus asuntos, y advirtió que "no debería creer que será un paseo" un enfrentamiento directo con ellos ya que emplearán "todo" su arsenal disponible y el que están fabricando.
Asimismo, recordó que desde el inicio de la campaña militar liderada por Arabia Saudí haca más de una década "la opción de la rendición en el Yemen está fuera de toda discusión".
Tras atacar esta semana el territorio saudí, los rebeldes yemeníes también advirtieron a las aerolíneas internacionales que no sobrevolaran el espacio aéreo de ese país ante la escalada del conflicto.
