La majestuosa montaña sagrada situada en el norte de Grecia podría obtener un doble reconocimiento, como patrimonio cultural y también natural, dado que la historia, la mitología y la riqueza ecológica se fusionan de manera excepcional en este lugar.
Según el texto de la candidatura, los lugares sagrados y los senderos de la antigüedad, así como los monumentos bizantinos y postbizantinos, constituyen testimonios únicos e invaluables de la presencia humana en esta inhóspita montaña.
"Estos vestigios perdurables, que abarcan más de 3000 años de historia en el Olimpo, han contribuido a la creación de una fascinante combinación de mito, historia y naturaleza", agrega el documento presentado por Grecia.
Desde el Olimpo, su hogar sagrado, los doce dioses principales del panteón griego, liderados por Zeus, controlaban el clima, vigilaban los destinos humanos y tomaban decisiones sobre la guerra y la paz.
Además de ser hábitat de unas 1.700 especies y subespecies de plantas, que representan el 25 % de la flora griega, y albergar a 26 plantas endémicas, el mayor número encontrado entre todas las montañas de Grecia, en sus faldas se sitúan dos de los más importantes sitios arqueológicos del país, con restos de hasta 3.000 años de antigüedad.
Con una altura de 2.918 metros, el Olimpo se convirtió en 1938 en el primer Bosque Nacional de Grecia, mientras que en 1981 fue reconocido como Reserva de la Biosfera por la Unesco. Además, en 2021 fue declarado Parque Nacional por decreto presidencial.
La montaña ofrece asimismo innumerables rutas de senderismo en medio de una naturaleza salvaje, como también fuentes de agua cristalina.
En la falda oriental del monte se encuentra el parque arqueológico de Dion ('Zeus' en griego), uno de los yacimientos más importantes y verdes de Grecia, que combina antigüedades con riachuelos, pequeñas lagunas y una vegetación exuberante.
En este lugar, que sirvió en su momento de residencia de verano de los reyes macedonios, se pueden visitar teatros helenísticos y termas romanas.
Además, están los restos de los santuarios de Zeus, de Isis y Deméter, de unos 3.000 años de antigüedad, y la Villa de Dioniso, en cuyo salón central destaca el famoso mosaico del siglo II d.C. que representa al dios sobre un carro tirado por panteras marinas.
Tan solo unos kilómetros al norte se sitúa la antigua ciudad de Leivithra, lugar de nacimiento y sepultura de Orfeo, el legendario músico y poeta, hijo de Apolo y de la musa Calíope, según la mitología griega.
En este yacimiento se pueden apreciar los restos de la acrópolis fortificada de la antigua ciudad y partes de murallas del siglo V a.C. construidas por el rey Arquelao, así como antiguos cementerios y restos micénicos, y caminar por un sendero botánico con plantas y hierbas de la región.
La decisión sobre la inclusión de este área en la lista de Patrimonio Mundial será estudiada por el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco durante la sesión que se celebrará del 20 al 29 de julio en Busán.
