La obra del arquitecto finlandés Alvar Aalto busca ser Patrimonio de la Humanidad

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Helsinki, 18 jul (EFE).- La obra del finlandés Alvar Aalto, uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX, busca convertirse esta semana en Patrimonio de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en una reunión del comité encargado que comenzará el lunes en Busán (Corea del Sur).

La candidatura, que cuenta con la recomendación formal del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), consta de trece obras arquitectónicas diseñadas por Aalto entre las décadas de 1920 y 1970 en colaboración con sus dos esposas, Aino y Elissa, también arquitectas.

Según el Icomos, organización que asesora al comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, estos trabajos influyeron de manera significativa en la formación y el desarrollo del modernismo, y siguen ejerciendo una influencia en la arquitectura contemporánea de todo el mundo.

"Mediante un enfoque funcionalista orgánico, las obras de Aalto adaptaron las ideas del Movimiento Moderno mundial a los contextos locales, integrando a la perfección los exteriores con los interiores y armonizando con su entorno", resaltó el Icomos en su evaluación de la candidatura.

La Agencia de Patrimonio de Finlandia, impulsora de la candidatura, destacó que la arquitectura de Aalto se caracteriza por un enfoque profundamente humano, en el que los edificios son escenarios para la vida y las actividades humanas y donde el diseño da prioridad a las necesidades de sus residentes y usuarios.

"Estos lugares son un ejemplo del modernismo, cuyo objetivo era utilizar la arquitectura para promover el desarrollo igualitario de la sociedad, independientemente de la condición social de las personas", señaló este organismo.

Los diseños de Aalto y sus dos esposas representan una visión holística de la arquitectura, en la que tanto los propios edificios como el mobiliario y la decoración interior son planificados hasta el más mínimo detalle, creando al mismo tiempo una relación especial con la naturaleza y el entorno.

Entre los trece trabajos elegidos, todos ellos ubicados en su Finlandia natal, figuran obras tan icónicas como el Sanatorio de Paimio (1929-1933), obra maestra del funcionalismo; la residencia privada Villa Mairea (1938-1939), donde se fusionan la arquitectura moderna y la tradición finlandesa, o la imponente Casa de Finlandia, un centro de congresos y conciertos diseñado en 1962 y construido entre 1967 y 1975.

También destacan la Casa Aalto en Helsinki (1935-1936), donde el arquitecto y su primera mujer tenían su hogar y su estudio; el Ayuntamiento de Säynätsalo (1949-1952), con sus fachadas de ladrillo rojo, y el campus de la Universidad de Jyväskylä (1951-1971).