En una rueda de prensa en Reikiavik, donde estuvo este lunes de viaje oficial, Barrot defendió que la apertura de negociaciones solo puede aportar ventajas para Islandia y sostuvo que será una vez concluido ese proceso cuando los islandeses puedan decidir soberanamente si les conviene o no adherirse a la UE.
"No tiene nada que perder por abrir negociaciones. Todo son ventajas, no hay inconvenientes", afirmó en una comparecencia ante la prensa junto a su homóloga islandesa, Thorgerdur Gunnarsdóttir, según la transcripción de su intervención facilitada en París por su equipo de prensa.
El jefe de la diplomacia francesa insistió en que el contexto es otro desde el anterior intento de adhesión lanzado en 2009, pero que terminó con la negativa de Islandia en 2015.
"El mundo ha cambiado, la Unión Europea ha cambiado y nuestra relación ha cambiado", señaló, al rechazar pronunciarse sobre cuestiones concretas de una eventual negociación, como posibles excepciones a la Política Pesquera Común.
Como argumento a favor de una mayor integración europea, Barrot sostuvo que cada vez que Islandia ha reforzado su cooperación internacional ha salido beneficiada, citando como ejemplos su incorporación a la OTAN en 1949 y al Espacio Económico Europeo en 1994, que, a su juicio, han contribuido a convertir al país en "uno de los más prósperos" de Europa.
Preguntado por las condiciones que defendería Francia en unas hipotéticas conversaciones de adhesión, el ministro evitó anticipar posiciones y subrayó que ese debate solo tendrá sentido si los islandeses optan primero por abrir negociaciones con Bruselas.
"Esas cuestiones se plantearán cuando el pueblo islandés haya decidido si desea o no entrar en negociación", concluyó.
