En el marco del Día Mundial de las Ballenas y Delfines, la organización señaló en un comunicado que las costas chilenas se han convertido en uno de los corredores biológicos más relevantes en el viaje que realizan estas especies desde el Pacífico hasta la Antártida.
Dominique Charlin, experta en biodiversidad de Greenpeace, declaró que la "ubicación geográfica excepcional" convierte las aguas chilenas "en una verdadera autopista migratoria".
"Sin este corredor, muchas especies tendrían muchas menos posibilidades de completar exitosamente su ciclo de vida", explicó Charlin.
Por este corredor transitan o habitan alrededor de 43 especies de cetáceos, una de las cifras más grandes del total de 90 que existen en el mundo.
Sin embargo, desde la organización ecologista señalaron que las condiciones para transitar por este espacio han empeorado en los últimos años.
Uno de los principales peligros a los que se enfrentan son las colisiones con embarcaciones que, según Greenpeace, ubica a Chile como el país donde se registra la mayor mortalidad de grandes ballenas por choques con barcos.
A ello se suman los enmalles en redes de pesca y acuicultura (cultivo controlado de especies marinas), la contaminación acústica generada por barcos y exploraciones sísmicas, la presencia de plásticos en el océano y la pérdida progresiva de hábitats, refirieron.
En 2024, dos ballenas jorobadas fueron halladas sin vida en zonas protegidas del sur de Chile próximas a empresas salmoneras, que llevó a la organización a presentar querellas criminales que todavía se mantienen en investigación.
"Casos como estos evidencian que conservar las rutas migratorias de las ballenas no depende únicamente de su protección legal, sino también de la capacidad de prevenir y sancionar las actividades que ponen en riesgo su supervivencia", señaló Charlin.
