La iniciativa busca asegurar que todos los candidatos, independientemente de su afiliación política, puedan obtener crédito de bancos franceses y evitar así recurrir a financiación extranjera, en un momento de creciente preocupación por las injerencias externas en los procesos democráticos.
Según la oficina del primer ministro, durante una reunión celebrada la semana pasada con representantes de los principales bancos franceses se examinó la posibilidad de crear un consorcio de entidades que compartiría el riesgo de los préstamos, mientras que el Estado asumiría parte del riesgo de impago.
La Federación Bancaria Francesa (FBF) presentará una propuesta tras el verano. Su presidente, Daniel Baal, ya había planteado en mayo que el Estado garantizara los préstamos o adelantara fondos a los candidatos.
El asunto ha cobrado relevancia por las dificultades recurrentes del partido de extrema derecha Agrupación Nacional (RN) para obtener financiación en Francia.
Ningún gran banco francés ha aceptado hasta ahora financiar la campaña de la líder de RN, Marine Le Pen, según informó Le Monde, debido tanto al riesgo reputacional como a criterios de gestión del riesgo.
Le Pen fue condenada en apelación el 7 de julio por malversación de fondos públicos en el caso de los asistentes parlamentarios europeos del antiguo Frente Nacional.
La dirigente ultraderechista recurrió a financiación de un banco húngaro para su campaña presidencial de 2022, después de que el entonces Frente Nacional obtuviera un préstamo de un banco ruso en 2014.
