Francia anotó en 2024 una tasa de fecundidad del 1,61 (la media de hijos que tendría una mujer en edad fértil durante su vida) y el Iness proyecta que el promedio caiga al 1,56 para el año pasado.
La geografía de la natalidad refleja cada vez más los movimientos de población, ya que el descenso de los nacimientos golpea con especial intensidad a los territorios que pierden población joven y se modera allí donde siguen llegando adultos en edad de formar una familia, según el nuevo informe.
Esa brecha es especialmente visible entre las pequeñas y las grandes áreas urbanas, puesto que las ciudades de menos de 200.000 habitantes sufren un fuerte retroceso al no poder renovar su población, mientras que las metrópolis de más de 700.000 habitantes compensan parcialmente la menor fecundidad gracias a su capacidad de atraer nuevos residentes.
Dentro de estas grandes áreas urbanas también se detecta un contraste: cada vez nacen más niños en la periferia de las ciudades y menos en el centro, como reflejo de las familias que trasladan su residencia a las afueras.
El norte y el centro de Francia concentran los descensos más acusados. En esas zonas confluyen tres factores: menos hijos por mujer, menos mujeres en edad fértil y la pérdida de población joven, que se traslada hacia territorios más atractivos.
Por contra, la costa atlántica y las regiones de París y Lyon amortiguan el retroceso gracias a la llegada de nuevos habitantes en edad de tener hijos.
