Las autoridades portuguesas agregaron que "reconociendo este gesto humanitario" seguirán trabajando "con dedicación y discreción, por la vía diplomática, en el marco de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) y en cooperación con la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) y la Unión Africana, en favor del retorno de las instituciones de Guinea-Bisáu a la normalidad constitucional y democrática".
Según el Ministerio de Exteriores, los familiares del opositor habían solicitado a Portugal que acogiera a Simões Pereira.
El líder opositor fue arrestado el 10 de julio por su presunta implicación en un supuesto intento de golpe de Estado en octubre de 2025 contra las autoridades militares que tomaron el poder el 27 de noviembre de ese año.
Simões Pereira ya había permanecido recluido unos 60 días entre noviembre del año pasado y enero de este año, tras ser detenido después de que el Ejército de Guinea-Bisáu derrocara al presidente Umaro Sissoco Embaló previo a la publicación de los resultados de las elecciones generales.
Tras el golpe, la junta militar nombró al general Horta N'ta, jefe del Estado Mayor del Ejército, presidente para dirigir el país por un período de transición de un año.
La Cedeao ha rechazado este programa y ha exigido a la junta militar bisauguineana una transición corta liderada por un "gobierno inclusivo".
El golpe le costó a Bisáu la suspensión de todos los órganos decisorios tanto de la Cedeao como de la Unión Africana (UA) mientras no se restablezca el orden constitucional.
Los militares emitieron un decreto en el que se comprometieron a celebrar nuevas elecciones presidenciales y legislativas el 6 de diciembre próximo.
Guinea-Bisáu arrastra una inestabilidad institucional crónica con un historial de cuatro golpes de Estado (1980, 1998/99, 2003 y 2012) desde que obtuvo su independencia de Portugal en 1974.
