El estudio, publicado en la revista Acta Neuropathologica Communications, demuestra que los pacientes con alzhéimer, ELA y degeneración lobular frontotemporal presentan una mayor acumulación de cuerpos amiláceos o ‘wasteosomas’, pequeñas estructuras que actúan como contenedores de residuos en zonas fundamentales del sistema de limpieza cerebral.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron muestras cerebrales de 185 donantes, tanto sanos como afectados por estas patologías.
Los resultados muestran que los contenedores de residuos se acumulan de forma reiterada en áreas vinculadas a las vías de drenaje del cerebro y son significativamente más numerosos en los pacientes enfermos.
Según los investigadores, esto sugiere que el sistema glinfático (la red microscópica que se encarga de limpiar el sistema nervioso central) sufre una insuficiencia crónica, perdiendo su capacidad para eliminar sustancias de desecho de manera prolongada en el tiempo.
El trabajo, codirigido por el profesor Jordi Vilaplana (UB) y la investigadora Laura Molina-Porcel, subraya la importancia de investigar nuevas estrategias destinadas a preservar o restaurar el funcionamiento del sistema glinfático.
Si se logra mejorar su función, se podría reducir la acumulación de residuos y ralentizar el avance de las enfermedades.
El próximo paso para el equipo investigador será llevar a cabo estudios experimentales, tanto en modelos animales como humanos, y desarrollar herramientas que permitan detectar estos contenedores de residuos mediante técnicas de imagen no invasivas.
Los investigadores también señalan que "será importante ampliar este tipo de análisis a otras enfermedades neurodegenerativas".
