Según fuentes anónimas citadas por el diario estadounidense The Wall Street Journal (WSJ), Tesla ha pedido a algunos de sus directivos que se preparen para separar los negocios en el país asiático, algo que podría tener un gran impacto en la compañía, ya que su presencia en China ha sido clave a la hora de convertirla en líder del sector y en garantizar la rentabilidad de sus operaciones.
En los últimos meses, Musk ha dejado entrever la idea de fusionar ambas compañías, especialmente después de la salida a bolsa de SpaceX, la mayor de la historia con una recaudación de unos 86.000 millones de dólares.
No obstante, la condición de contratista clave de defensa para el Gobierno estadounidense -con negocios como el lanzamiento de satélites secretos o los servicios de internet en zonas de guerra como Ucrania- acarrea importantes restricciones para SpaceX, para la que las ventas a Washington suponen casi un 21 % de sus ingresos.
En este sentido, WSJ apunta que cualquier operación que afectase a los negocios chinos de Tesla buscaría crear un "cortafuegos" con los negocios en EE.UU. para evitar esos conflictos de interés.
Por ejemplo, entre las opciones que se barajan destaca la creación de una empresa separada de ventas para gestionar las exportaciones desde la 'gigafactoría' de Tesla en Shanghái (este), el mayor nodo manufacturero de la empresa a nivel mundial, o la escisión de los procesos internos, prohibiendo el acceso a los empleados radicados en China a otras divisiones del grupo.
No obstante, Washington no es la única preocupación para Tesla: una fusión con SpaceX atraería un "escrutinio intenso" por parte de las autoridades chinas por los temores a que los conocimientos y las cadenas de suministro de la compañía en el país acabasen en manos del Ejército estadounidense, así como los datos de los cerca de dos millones de dueños de estos vehículos en el país.
La información apunta que Musk lleva años preocupado por su dependencia de China en áreas clave como las celdas para baterías o por el acceso a chips avanzados en el caso de una invasión de Taiwán, sede del principal fabricante mundial, TSMC; ante esa coyuntura, el empresario habría pedido "estar listos" hacia 2026 o 2027.
En cualquier caso, Tesla no sería la primera empresa estadounidense en escindir sus operaciones en China, algo que ya han hecho otras firmas como Yum Brands -operador de Pizza Hut o KFC- o, más recientemente, la popular cadena de cafeterías Starbucks, que vendió una participación mayoritaria de sus negocios en el país a un fondo local.
