"La declaración apoyada por los Ministerios de Exteriores del Comité Ministerial Árabe, convocados por Jordania, está sustentada en acusaciones falsas, deformaciones históricas y una total ignorancia de los hechos", dijo Exteriores israelí en un comunicado.
La cartera tildó de "cínico" acusar a Israel "de violar la libertad de culto y declarar a la vez que todo el Monte del Templo (la Explanada de las Mezquitas en que se encuentra Al Aqsa) es un lugar de culto exclusivo para musulmanes, ignorando la conexión histórica de los judíos a Jerusalén y sus lugares sagrados".
El 'statu quo' en la Explanada de las Mezquitas (o el Monte del Templo, para los judíos, al ser el lugar donde se alzaban sus dos templos sagrados) fue establecido por el Gobierno de Israel en 1967 y cede la gestión del lugar sagrado al Waqf, una entidad jordana. Este mismo plantea que el culto allí es exclusivo para musulmanes, mientras que los judíos pueden visitarlo como turistas.
Más de 3.000 judíos entraron escoltados por la Policía de Israel al lugar sagrado a finales de julio, durante la festividad de Tisha B'av. Iban acompañados del ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, quien reclama que Israel se haga con el control de la Explanada.
"Bajo soberanía israelí, Jerusalén, la eterna capital del Estado de Israel, nunca ha sido más abierta y accesible para los creyentes de todos los credos", continúa el comunicado israelí.
El 'statu quo' se estableció tras la Guerra de los Seis Días, durante la que Israel ocupó Jerusalén Este, la parte palestina de la ciudad, que se anexionó en 1980.
Jordania convocó a los titulares de Exteriores de los países islámicos hoy tras las crecientes entradas masivas de colonos israelíes y dirigentes de la derecha extremista judía al lugar sagrado, entre ella la mencionada de finales del mes pasado.
Estas prácticas "cada vez más graves e ilegales" se suceden periódicamente pese a las condenas de Jordania y del resto del mundo musulmán, unas denuncias que son desoídas por las autoridades israelíes y que constituyen una "provocación", según estos países.
Por este motivo, la declaración final urge lanzar una iniciativa que fuerce a la comunidad internacional a "obligar a Israel, como potencia ocupante, a respetar el 'statu quo' histórico y legal en Jerusalén y sus lugares sagrados", mientras que instó al Consejo de Seguridad de la ONU a tomar "medidas inmediatas" contra el Israel.
