El pozo, situado a unos 175 kilómetros de la costa y a una profundidad de agua de 2.886 metros, representa el primer descubrimiento confirmado en esta prometedora y polémica zona del Margen Ecuatorial brasileño.
La compañía, sin embargo, no detalló por el momento si los recursos hallados corresponden a petróleo, gas natural o una combinación de ambos.
De acuerdo con el comunicado de la compañía, la presencia de hidrocarburos fue constatada mediante registros eléctricos e indicios en muestra de roca.
"Nuestro optimismo respecto al Margen Ecuatorial brasileño se confirma hoy. Este primer descubrimiento en la costa de Amapá es resultado de la dedicación y competencia de Petrobras, que está comprometida con la reposición de reservas de petróleo y la seguridad energética del país", afirmó la presidenta de la empresa, Magda Chambriard.
Petrobras precisó que las labores de perforación continúan en curso para dar seguimiento a la evaluación exploratoria "de manera segura" y garantizando "el respeto al medio ambiente" y a las comunidades locales.
En octubre de 2025, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) otorgó a Petrobras la licencia para explorar el área tras casi cinco años de evaluación técnica.
El ente autónomo había rechazado inicialmente la solicitud en 2023 por "inconsistencias técnicas", pero dio luz verde tras una revisión de los planes de contingencia frente a posibles vertidos en el mar.
La cuenca de Foz do Amazonas, ubicada a unos 500 kilómetros de la desembocadura del río Amazonas, es considerada clave por el Gobierno brasileño para afianzar el futuro petrolero del país, miembro de la OPEP+ y entre los diez mayores productores del mundo.
Sin embargo, la autorización, dada semanas antes de la cumbre climática de la ONU (COP30), celebrada el año pasado en el estado brasileño de Pará, generó duras críticas de organizaciones ecologistas y una serie de protestas.
Entidades como el Observatorio del Clima y WWF alertaron sobre los riesgos ambientales para la biodiversidad marina y los manglares de la región, al tiempo que cuestionaron la contradicción entre la apertura de nuevas fronteras petroleras y los compromisos de descarbonización asumidos por Brasil.
En su actual mandato, Lula se ha querido presentar al mundo como líder de la agenda ambiental y ha colocado como meta acabar con la deforestación ilegal de la Amazonía hasta 2030.
