El primer ministro australiano, Anthony Albanese, y Anutin se reunieron este miércoles en Camberra y suscribieron una declaración conjunta que contempla una mayor coordinación entre sus organismos de seguridad, aduanas, inmigración y unidades de inteligencia financiera, según publicaron en un comunicado conjunto.
El acuerdo, que no entró en grandes detalles, busca golpear tanto a las redes criminales como a los flujos de dinero y las estructuras logísticas que sostienen sus operaciones, explicaron.
Las estafas digitales, que nacieron vinculadas a la industria de los casinos en el Sudeste Asiático, pasando a convertirse en centros de ciberestafas tras la pandemia, y se han convertido en uno de los principales problemas en la región.
Se trata de centros, ubicados en países como Birmania (algunos cerca de la frontera con Tailandia), Camboya o Laos, en los que trabajadores, en algunos casos en condiciones de semiesclavitud, defraudan millones de dólares a víctimas de todo el planeta bajo órdenes de mafias, la mayoría chinas, según expertos y la ONU.
Las pérdidas anuales por estafas en Asia-Pacífico oscilaron entre 88.300 y 114.100 millones de dólares en 2025, una suma que, incluso en su estimación más baja, supera el PIB de varios países de la región, alertó en julio la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés).
La declaración de Albanese y Anutin alerta de la creciente sofisticación de las operaciones de estafa en línea y del uso de tecnologías emergentes para facilitar el ciberdelito, el fraude financiero, el blanqueo de dinero y la trata de personas.
Camberra destacó también su apoyo al Centro Antiestafas Cibernéticas de la Policía Real Tailandesa y la labor desarrollada mediante la Operación Firestorm de la Policía Federal australiana (AFP), centrada en combatir las redes de estafas cibernéticas y los centros de fraude en el Sudeste Asiático.
Según el comunicado, esta cooperación ha contribuido a un número significativo de detenciones y a la desarticulación de numerosos centros de estafa.
Para combatir el tráfico de drogas, los líderes reafirmaron su apoyo a un grupo creado en 2016 para desarticular redes transnacionales de narcotráfico e interceptar cargamentos de estupefacientes en el Mekong, región estratégica del Sudeste Asiático por la que operan rutas internacionales de tráfico de drogas.
Australia se encuentra entre los países con un mayor consumo de drogas ilícitas, especialmente de sustancias estimulantes. Según los últimos datos de la Comisión Australiana de Inteligencia Criminal (ACIC), en 2024 ocupó el segundo puesto de 34 países en consumo per cápita de metanfetamina y el séptimo de 26 en cannabis.
Naciones Unidas sitúa además a Australia y Nueva Zelanda entre los países con mayor prevalencia de consumo de cocaína y éxtasis.
