El rotativo constató que en las gasolineras de Gazprom Neft se incrementó la demanda de combustible, ante lo cual la compañía tomó medidas para solucionar esta situación.
En particular se estableció un tope de venta de combustible de 60 litros de gasolina por automóvil en Moscú y la región de Moscú, y la venta ilimitada de diésel, según el departamento de prensa de la empresa.
A su vez, la red de gasolineras Tatneft señaló que estableció límites de venta de gasolina de 50 litros por automóvil de gasolina y 60 litros de diésel.
La víspera el ministro de Energía de Rusia, Serguéi Tsiviliov, reconoció que en las gasolineras hay nuevamente colas.
Se trata de la segunda vez en lo que va de año que las autoridades rusas restringen la venta de combustible debido al déficit provocado por la ofensiva ucraniana contra la infraestructura crítica rusa.
Además de limitar la venta de combustible, el Gobierno ruso autorizó la venta de gasolina Euro-2, por debajo de los estándares de calidad habituales y con mayores contenidos de azufre, lo cual podría no solo empeorar la calidad de las emisiones sino también dañar a los automóviles que lo utilicen.
