Las autoridades de la capital regional, Nanning, y la ciudad de Guigang, citadas por la agencia estatal Xinhua, informaron este viernes de que el desastre afectó a más de 1,65 millones de personas.
Maysak afectó a comienzos de julio a amplias zonas de Guangxi, con una población de unos 50 millones de habitantes repartidos en una extensión similar a la del Reino Unido, donde las lluvias persistentes y de intensidad extrema provocaron inundaciones, crecidas de ríos, desprendimientos y otros desastres secundarios.
En Hengzhou, una localidad bajo administración de Nanning, la situación se agravó tras la rotura del embalse Liulan, que sufrió dos brechas principales con una longitud total de unos 50 metros y liberó un gran volumen de agua hacia las zonas situadas aguas abajo, según informaron medios locales citados en los primeros balances del desastre.
Las precipitaciones asociadas al tifón dejaron acumulados de hasta 553,8 milímetros en algunos puntos de Guangxi y provocaron anegamientos urbanos, cortes de electricidad y la superación de niveles de alerta en decenas de estaciones hidrológicas y ríos de la región.
La emergencia también generó episodios poco habituales, como la fuga de unos 900 ejemplares de una granja de reptiles dañada por las inundaciones en Hengzhou, entre ellos cobras venenosas, lo que llevó a las autoridades sanitarias a reforzar las reservas de antídotos y desplegar equipos especializados.
El nuevo balance convierte a Maysak en uno de los episodios meteorológicos más graves registrados en China durante este verano, marcado por lluvias torrenciales, riadas y deslizamientos de tierra en distintas provincias, con decenas de muertos y evacuaciones preventivas de cientos de miles de personas.
Las autoridades chinas han reforzado en los últimos meses los sistemas de prevención y alerta ante el aumento del riesgo de desastres asociados a lluvias extremas, en un contexto de episodios meteorológicos más intensos.
