Ucrania busca cómo detener los rápidos drones rusos que atacan infraestructuras vitales

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Leópolis (Ucrania), 2 sep (EFE).- Ucrania busca urgentemente formas de interceptar los drones rusos propulsados por motores a reacción, un tipo de vehículo aéreo no tripulado mucho más rápido cuyo uso por parte de las fuerzas de Moscú contra las ciudades ha aumentado considerablemente en las últimas semanas, lo que les permite causar importantes daños en infraestructuras civiles.

Una alerta antiaérea por la aproximación de un dron de este tipo sonó durante la madrugada del miércoles en la región occidental de Leópolis por primera vez desde el inicio el pasado jueves de una campaña de ataques centrada principalmente en Kiev y en centros logísticos de alimentos y el sistema energético.

Posteriormente se informó de una explosión en la cercana ciudad de Ternópil, aunque las autoridades locales no han dado detalles.

La extensión de los ataques a nuevos territorios y el aumento de su escala preocupa a los ucranianos debido a la falta de métodos fiables para interceptar estos drones, basados en la serie iraní Shahed y capaces de alcanzar velocidades de entre 450 y 500 kilómetros por hora.

El incremento del uso de drones propulsados por motores a reacción -los modelos Guerán-4 y Guerán-5— representa una respuesta a los innovadores interceptores ucranianos que habían dejado prácticamente inoperativos los modelos rusos utilizados anteriormente, según los expertos.

Su elevada velocidad les permite esquivar con facilidad las versiones actuales de los interceptores ucranianos, pequeños drones baratos que se lanzan desde tierra y son guiados para alcanzar y colisionar con los drones enemigos.

Los expertos comparan los nuevos aparatos con misiles de crucero ligeros, ya que también tienen mayor capacidad para evadir algunos sistemas de defensa antiaérea de corto alcance, así como helicópteros.

Actualmente, solo alrededor del 60 % de los drones propulsados por motores a reacción son derribados, frente a hasta el 95 % de los modelos más antiguos y lentos, según Yuri Ignat, portavoz de la Fuerza Aérea de Ucrania.

En agosto, Rusia lanzó más de 2.800 drones de este tipo, según Ignat. La cifra supone un fuerte aumento respecto a los aproximadamente 1.500 drones lanzados en julio, según Serguí Bezkrestnov, asesor tecnológico del presidente Volodímir Zelenski. Ya en julio el número se había quintuplicado con respecto a junio.

Rusia continúa lanzando miles de drones de los modelos antiguos, pero se encamina a aumentar la proporción de los nuevos hasta al menos la mitad del total, según informó la inteligencia militar ucraniana en agosto.

Rusia produce actualmente unos 3.000 drones propulsados por motores a reacción al mes.

La aviación ucraniana, compuesta por cazas MiG-29 de fabricación soviética, F-16 estadounidenses y aviones de combate Mirage franceses, desempeña actualmente un papel clave en la interceptación de los drones rusos propulsados por motores a reacción, afirmó el domingo Zelenski.

La táctica rusa de lanzar pequeñas cantidades de drones de forma continua a lo largo del día obliga a utilizar constantemente unos aviones de combate escasos y munición costosa para derribar drones relativamente baratos.

"Esto obliga a mantener los aviones constantemente en el aire, en servicio, lo que resulta completamente irracional para utilizar de manera eficaz los recursos de la aviación", declaró a la televisión Espreso Serguí Zgurets, director de la consultora Defence Express.

Ucrania también carece de suficientes sistemas tradicionales de defensa antiaérea terrestre y de munición para ellos, por lo que desarrollar una versión más rápida de los actuales interceptores de drones es ahora su principal prioridad.

Ya se han probado cuatro modelos y existen planes para aumentar su producción hasta varios miles de unidades, afirmó el ministro de Defensa, Yevgueni Jmara.

Sin embargo, los expertos advierten de que ampliar la producción podría llevar meses y señalan que Ucrania no está plenamente preparada para esta amenaza, pese a que Rusia utilizó por primera vez drones propulsados por motores a reacción hace más de un año.

La falta de una solución fiable frente a la amenaza de los drones aumenta la preocupación entre los habitantes de Kiev y de otras zonas del norte, sur y este de Ucrania, en medio de los anuncios de Rusia sobre nuevos ataques contra las infraestructuras energéticas de cara al invierno.

"Lo que más me preocupa es que nos puedan dejar sin suministro de agua y sin sistemas de alcantarillado", declaró a EFE Olena Semeniak, una editora de 32 años de Kiev. "En ese caso, probablemente tendría que marcharme a zonas más seguras en el oeste del país", señaló.