Ahora, el sector mexicano busca aprovechar el reacomodo de las cadenas de suministro para ganar terreno, en un momento en que el relocalización industrial abre oportunidades, pero también plantea desafíos para los fabricantes nacionales.
El objetivo, explica el presidente de Fundiexpo 2026 y de la Asociación Mexicana de Fundidores Región Norte, Fernando Morales, es recuperar este año el dinamismo perdido en 2025 y crecer principalmente en volumen de producción, aunque reconoce que el comportamiento de las ventas puede ser menos favorable.
Morales señaló que las empresas mexicanas compiten en un mercado internacional en el que, a su juicio, un peso fortalecido frente al dólar reduce el atractivo de sus productos en el exterior, mientras los cambios arancelarios impulsados por Estados Unidos dificultan anticipar las condiciones para las exportaciones.
Morales considera que el escenario también puede jugar a favor de México, especialmente por las medidas comerciales que encarecen el acceso de productos procedentes de China y otros países al mercado estadounidense, lo que puede abrir espacio para proveedores nacionales dentro de las cadenas que buscan producir más cerca de sus principales mercados.
Para aprovecharlo, la industria deberá centrarse en los nichos donde puede sostener su competitividad en precio a través de la especialización.
Según Morales, las mayores oportunidades para los fabricantes mexicanos están en piezas de mayor tamaño y peso, así como en esquemas de alta mezcla de componentes y bajo volumen de producción; por el contrario, los productos pequeños y de fabricación masiva enfrentan una oferta global saturada y una competencia mucho más agresiva.
La industria automotriz es uno de los principales destinos de estas piezas y, al mismo tiempo, uno de los sectores más expuestos a las modificaciones del comercio internacional.
Por ello, la evolución de las fundiciones estará ligada también a la capacidad de sus clientes para mantener producción, incorporar nuevos componentes y adaptar sus cadenas de suministro.
El tamaño de esta actividad permite dimensionar el desafío. En 2025, las fundiciones mexicanas produjeron alrededor de 3,2 millones de toneladas de piezas y el sector agrupó a unas 765 empresas, de acuerdo con Morales.
Ese año, sin embargo, el sector enfrentó un entorno industrial adverso, en un contexto en el que la actividad industrial acumuló una contracción de 1,3 %, según datos del Instituto Nacional de Estadística mexicano (Inegi).
La recuperación, por tanto, no depende únicamente de fabricar más, sino de elevar el valor de lo que se produce mediante el desarrollo de proveedores locales capaces de responder con rapidez a las exigencias de las nuevas cadenas industriales.
El proceso de relocalización de manufactura hacia Norteamérica, conocido como 'nearshoring', añade una posibilidad de expansión para los fundidores, sobre todo si las empresas instaladas o ampliadas en México incorporan proveedores nacionales a sus procesos. Para la industria, el reto será convertir esa cercanía geográfica en contratos y producción efectiva.
El encuentro llega así en un momento en el que la industria busca no solo recuperar el terreno perdido durante 2025, sino definir en qué segmentos puede crecer frente a competidores internacionales y cómo integrarse a las nuevas cadenas manufactureras que se están configurando en Norteamérica.
En este escenario, Fundiexpo 2026 reunirá del 28 al 30 de octubre en Monterrey a unos 340 expositores y 5.000 asistentes de países como Estados Unidos, China, Japón, Alemania e Italia. El encuentro incluirá mesas de negocios con 30 empresas compradoras y sus organizadores esperan superar los 20 millones de pesos mexicanos (unos 1,18 millones de dólares) en transacciones registrados en la edición de 2024.
