En la cinta, proyectada fuera de competición, la responsabilidad recae en el jefe de Estado Paul Archambault (Denis Ménochet), recién llegado al poder. Decide colocar a Ucrania bajo el amparo de París en caso de que la tensión escale, y al hacerlo obliga al resto de socios de la ONU a posicionarse.
Júpiter es el nombre del búnker antinuclear situado bajo el Palacio del Elíseo y a su vez un espacio sellado que escenifica el aislamiento del ejercicio del poder.
El filme partió de una pregunta: "Si mañana ocurriera una crisis como la que se describe, ¿cómo se desarrollaría, dónde, con quién y cuáles serían las lógicas que operarían en torno al presidente de la República y su Consejo de Defensa restringido?", señaló este viernes Smia en la conferencia de prensa de presentación.
Su ópera prima arranca con la frase de Jorge Luís Borges, "El porvenir es inevitable, preciso, pero puede no acontecer", y según su director está construida igualmente sobre un elemento paradójico, en torno a la amenaza nuclear: "Para impedir que el otro actúe, hay que convencerle de que nosotros vamos a llegar hasta el final. Para mí, eso es un material cinematográfico extraordinario".
"En el pasado, los franceses siempre han sido espectadores de las crisis nucleares que han marcado la historia. La crisis de los misiles de Cuba es, quizá, el ejemplo más paradigmático. La invasión de Ucrania ha hecho que Francia cambie de papel en el mundo en lo que respecta a la disuasión", recalcó Smia.
El presidente que se muestra en la gran pantalla está construido con retazos de otros reales. En concreto, el general Charles de Gaulle (1959-1969) y Jacques Chirac (1995-2007) porque ambos, como el protagonista, "vivieron un drama con sus respectivas hijas".
La del primero nació con síndrome de Down en una época en la que era habitual dejar ingresadas a las personas con discapacidad intelectual, aunque el matrimonio De Gaulle no lo hizo, y la del segundo padeció anorexia.
Smia, según dijo, quiso mostrar el ascenso de su personaje al poder en un momento en que "la tragedia personal le atraviesa". Y recién llegado le hace tomar decisiones con el potencial de cambiar el curso de la historia, sobre las que él se alegra de que no hayan llegado a producirse en la realidad.
"Deseo de todo corazón que nunca llegue a plantearse. Se acercan unas elecciones -en Francia en 2027- y la película busca decir que, cuando votemos, por primera vez, con plena conciencia, estaremos otorgando ese poder de decisión nuclear a un presidente. El mundo en el que vivimos debería llevarnos a preguntarnos ante todo por el poder que le otorgamos", advirtió.
Para Ménochet, conocido por 'Inglourious Basterds' (2009), 'Jusqu'à la garde' ('Custodia compartida', 2017) o 'As Bestas' (2022), con la que obtuvo el premio Goya en España al mejor actor, la cinta no habla necesariamente de Rusia o Ucrania.
"Es, sobre todo, una película que disecciona una toma de decisiones que puede ser fatal para todo el mundo", concluyó el intérprete. "Si se quiere, es casi un pretexto para que la gente se apropie de ella y la interprete desde una realidad que creen que es la suya, pero que no lo es".
