El rey Haakon VIII saluda a los noruegos desde el Palacio Real tras el sepelio de su padre

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Oslo, 9 sep (EFE).- El rey de Noruega, Haakon VIII, y su familia, saludaron este miércoles a sus súbditos desde el balcón del Palacio Real en Oslo tras el sepelio de su padre, Harald V, con el que concluyó el luto por el difunto monarca y comenzó simbólicamente el nuevo reinado.

Visiblemente emocionado, Haakon VIII salió al balcón junto a la reina Mette-Marit, entre ovaciones de una multitud que casi llenaba por completo la explanada frente al Palacio Real.

A ellos se sumaron la princesa heredera, Ingrid-Alexandra, y el príncipe Sverre Magnus, además de la viuda de Harald V, la reina Sonia, también profundamente conmovida.

Los cinco integrantes principales de la Casa Real noruega saludaron primero desde el centro, y después desde el extremo derecho y el extremo izquierdo del balcón, entre aplausos y vítores constantes y mientras parte de los congregados en la plaza entonaban el himno nacional.

Los ciudadanos esperaban este momento desde la apertura de la plaza, que había estado cortada previamente para permitir el paso del cortejo fúnebre.

Tras el saludo desde el balcón está prevista que los nuevos reyes noruegos reciban a los asistentes extranjeros al funeral, entre los que se encuentran los reyes de España, Felipe VI y Letizia, la reina Sofía, y los monarcas de Suecia, Dinamarca, Países Bajos y Bélgica, entre otros miembros de la realeza europea.

Haakon VIII se convirtió automáticamente en rey con la muerte de su padre el pasado 28 de agosto a los 89 años, y prestó el juramento constitucional ante el Storting (Parlamento noruego) el 1 de septiembre, como hizo también la princesa Ingrid Alexandra en su calidad de heredera.

Sin embargo, con el funeral de Harald V - cuyos restos mortales recorrieron hoy la capital hasta la Catedral de Oslo, donde se celebró el servicio funerario, para ser después sepultados en un sarcófago en el mausoleo real en la fortaleza de Akershus - concluyó simbólicamente el luto por el difunto monarca.

Las banderas, que habían permanecido durante 12 días a media asta en señal de duelo, fueron izadas y las campanas de todas las iglesias del país tañeron durante una hora para celebrar el ascenso al trono del nuevo rey, en cuyo honor el Ejército disparó también dos tandas de 21 salvas de cañonazos.

La familia real noruega al completo había asistido antes a la ceremonia en la catedral, oficiada por el prelado de la Iglesia Nacional Luterana, Olav Fykse Tweit, y en la que estuvieron acompañados por unos 850 invitados, entre decenas de jefes de Estado y de Gobierno y miembros de otras casas reales de Europa, Oriente Medio y Asia.

Según estimaciones de la Policía, más de 340.000 personas inundaron el centro y la periferia de Oslo tan sólo para asistir al paso del cortejo fúnebre de Harald V.