En un comunicado conjunto, Netanyahu y Katz aseguraron que con esta operación Israel habría completado "el establecimiento de la zona de seguridad en el sur del Líbano".
Ambos afirmaron que los túneles destruidos fueron construidos durante dos décadas con financiación y planificación iraníes, y que estaban destinados, según su versión, a facilitar "la conquista de Galilea" (norte de Israel).
"La red subterránea a lo largo de la cresta de Ali Taher constaba de un total de ocho rutas subterráneas, con una longitud combinada de más de 5.400 metros", según dijo a EFE un oficial del Ejército israelí.
Israel afirmó haber obtenido el control operativo de la cresta montañosa de Ali Taher (sur del Líbano) tanto en la superficie como bajo tierra y anunció que sus fuerzas permanecerán en la zona "para impedir el regreso" de Hizbulá y continuar con la destrucción de su supuesta infraestructura.
La operación se produce en un contexto de estancamiento de las negociaciones entre Israel y el Líbano, mediadas por Estados Unidos.
El Ejército libanés denunció ayer miércoles unas 7.700 violaciones israelíes desde la firma, el 26 de junio, del acuerdo marco entre ambos países y sostuvo que el cese de las hostilidades es indispensable para completar su despliegue en el sur.
Beirut acusó además a Israel de intensificar en los últimos días sus ataques contra zonas residenciales e instituciones y señaló que las operaciones han provocado nuevas oleadas de desplazados.
