Las riadas en Nepal provocaron la pérdida de 7.700 toneladas de cosechas, según la FAO

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Roma, 10 sep (EFE).- LLas devastadoras riadas del pasado 26 de agosto en Nepal dañaron 1.800 hectáreas de cultivo, en su mayoría arrozales, y provocaron la pérdida de unas 7.700 toneladas de productos agrícolas, según la evaluación preliminar de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Las inundaciones, que han causado hasta el momento más de 1.300 muertos y 5.100 desaparecidos, provocaron además una severa estela de destrucción en infraestructuras esenciales, proyectos hidroeléctricos, tierras de cultivo, estanques de pesca, reservas de alimentos e infraestructura agrícola en todo el país.

"Las tierras de cultivo, la pesca, las reservas de alimentos y la infraestructura agrícola también se vieron afectadas, amenazando la seguridad alimentaria y los ingresos de las familias agricultoras mucho más allá de la emergencia inmediata", advirtió la directora general adjunta de la FAO, Beth Bechdol.

Bechdol explicó que las riadas arrastraron "los medios con los que muchas familias se alimentan y obtienen ingresos", dejando cultivos enterrados bajo el lodo y destruyendo estanques de peces, carreteras, puentes y mercados.

En cuanto a la ganadería, la FAO estima que en los once municipios afectados había más de 350.000 cabezas de ganado vacuno, búfalos, ovejas y cabras, así como 1,6 millones de aves de corral.

Según los cálculos preliminares del organismo, entre el 5 % y el 10 % de esta población animal podría haberse perdido por completo a causa de las inundaciones.

Asimismo, la directiva alertó de un mayor riesgo de brotes de enfermedades animales tras el desastre, por lo que considera importantes las labores de vacunación, tratamiento y vigilancia epidemiológica sobre el terreno.

La FAO confirmó que trabaja junto al Gobierno nepalí para realizar una evaluación detallada de los daños sobre el terreno y mediante tecnología satelital, con el objetivo de diseñar un plan de recuperación urgente.

La prioridad es actuar antes de que comience la próxima temporada de siembra para evitar que los daños provocados por las riadas tengan consecuencias aún mayores sobre la producción agrícola y la seguridad alimentaria de las familias afectadas.