"Como parte de nuestra labor preventiva, nuestras unidades han prohibido la entrada a unos 200.000 -para ser exactos, 197.000- extranjeros que han cometido delitos e infringido las leyes en este país", dijo Kikot en una reunión con el presidente ruso, Vladímir Putin.
Según el funcionario, también aumentó en un 85 % el número de deportaciones de ciudadanos extranjeros y, en este sentido, afirmó que se ha deportado "a unas 100.000 personas, 75.000 de ellas por la fuerza".
