Yibuti expulsa al periodista sudafricano Micah Reddy tras tenerlo cuatro días detenido

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Nairobi, 22 sep (EFE).- El Gobierno de Yibuti ordenó este martes la expulsión del periodista sudafricano Micah Reddy, coordinador para África del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), tras mantenerlo cuatro días retenido en secreto por trabajar supuestamente sin acreditación de prensa.

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En un comunicado firmado por el ministro del Interior, Omar Abdi Said, el Ejecutivo yibutí sostuvo que Reddy "ha eludido deliberadamente la obligación imperativa de contar con la acreditación indispensable" y afirmó que fue interceptado "mientras se dedicaba a actividades contrarias al propósito de su estancia".

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), que había denunciado la desaparición del reportero junto a su guía local, Kooki Mahmoud, confirmó que el sudafricano fue deportado y se encuentra "libre y a salvo", mientras que su colaborador "aparentemente fue liberado sin cargos".

"Sentimos un gran alivio. Someter a un periodista de investigación a cuatro días de detención secreta por parte de los servicios de inteligencia es un trato inaceptable", dijo la directora regional para África del CPJ, Angela Quintal, en X.

"El CPJ celebra la tardía liberación de Micah Reddy y Kooki Mahmoud, pero siguen existiendo graves interrogantes sobre su detención y el opaco proceso de acreditación de Yibuti", añadió Quintal.

Para la directora general, "la importancia estratégica de Yibuti debería invitar a un mayor escrutinio, no servir de excusa para la censura y la intimidación".

La desaparición de Reddy se denunció el pasado sábado mientras Yibuti afronta la llegada de unos 3.000 refugiados que, desde hace algo más de una semana, han huido del conflicto en Yemen.

Yibuti, tercer país más pequeño de África continental, tiene una ubicación estratégica que ha conllevado la instalación de bases militares de potencias como Francia, EE.UU., China, Japón e Italia.

Desde 1999, su presidente es Ismail Omar Guelleh, de 78 años, bajo cuyo mandato el país ha aprovechado esa ventaja geográfica para invertir en puertos e infraestructura logística.

El despegue de la economía también ha ido acompañado de una represión de la disidencia y un recorte de la libertad de prensa, según organizaciones pro derechos humanos.