En un comunicado, el ministerio de Salud hutí informó que "siete ciudadanos murieron y otros 40 resultaron heridos, entre ellos cinco niños, como cifra preliminar tras el ataque de aviones del enemigo saudí" contra "locales comerciales en el mercado de la Corporación Económica", en el cruce de Mawia, provincia de Taiz.
Asimismo, la nota condenó "este atroz crimen cometido por aviones del enemigo saudí, que atacaron directa y deliberadamente objetivos civiles al lanzar varios ataques aéreos" contra locales comerciales, así como contra el muro perimetral de la emisora de radio local de la provincia.
Arabia Saudí lidera desde 2015 una coalición militar que interviene en el Yemen en apoyo del Gobierno reconocido y con el objetivo de frenar el avance de los rebeldes hutíes, que en los últimos días han intensificado sus ataques contra territorio saudí.
Las fuerzas gubernamentales del Yemen, por su parte, ofrecieron una versión diferente, afirmando que sus aviones de combate atacaron un campamento militar y vehículos hutíes en la misma zona.
El centro de medios militares del Gobierno reconocido internacionalmente señaló en una nota que los ataques tuvieron como objetivo un campamento militar hutí, impactando contra refuerzos de combatientes y vehículos que se encontraban en su interior.
Mientras, los residentes de la zona afectada señalaron a EFE haber visto explosiones y columnas de humo elevándose desde la zona tras los ataques.
Las versiones contradictorias no pudieron ser verificadas de inmediato, ni la afirmación de los hutíes de que el ataque alcanzó directamente locales comerciales ni la del Gobierno yemení de que el objetivo era una posición militar de los insurgentes.
Este ataque se produce en un contexto de intensificación de los combates en torno a Taiz, donde las fuerzas leales al Gobierno y los hutíes han intercambiado ataques mientras ambos bandos tratan de reforzar sus posiciones y controlar rutas clave de la provincia.
La ofensiva hutí, que empezó en septiembre, ha reactivado la guerra en el Yemen iniciada en 2014 tras la toma por parte de los rebeldes de Saná y que había quedado congelada desde que las partes acordaran un alto el fuego mediado por Naciones Unidas a finales de 2022 que se mantuvo en gran medida hasta ahora.
