La organización, con sede en Suiza, cuestionó en un comunicado el interés público de la iniciativa y llamó a la ciudadanía a participar en la consulta pública para expresar su oposición.
El procedimiento para inscribir las «corridas de toros en Portugal» en ese inventario fue anunciado el pasado 2 de octubre y el plazo para presentar observaciones termina el 13 de noviembre, según el instituto público Património Cultural.
La fundación sostuvo que el reconocimiento supondría otorgar protección a una actividad violenta y reprochó al Ejecutivo de Luís Montenegro que impulse el proceso pese a las recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño de la ONU.
Este órgano de expertos expresó en 2014 su preocupación por el bienestar físico y mental de los menores que participan en actividades taurinas, así como por los efectos de la violencia sobre los niños que asisten como espectadores.
En 2019, recomendó a Portugal establecer en 18 años, sin excepciones, la edad mínima para participar en espectáculos taurinos y asistir a ellos, y sensibilizar a las autoridades, los medios de comunicación y la población sobre sus efectos negativos en los menores.
La Fundación Franz Weber también expresó su sospecha de que el proceso busque facilitar un aumento de las subvenciones públicas destinadas a estos festejos, aunque no aportó en el comunicado datos sobre nuevas ayudas vinculadas a la eventual inscripción.
La entidad defendió que la participación ciudadana permita mostrar el rechazo que, según sostiene, suscita la protección de la tauromaquia como patrimonio cultural inmaterial.
