Los estudiantes belgas llevan varios meses protagonizando protestas puntuales en ciudades francófonas, que se intensificaron la semana pasada en Lieja y provocaron el cierre de centros educativos. Las movilizaciones siguen la estela de las de la vecina Francia, de mayor escala.
La policía informó esta mañana de 87 detenciones (79 administrativas y 8 judiciales) durante la jornada del miércoles, tras nuevos disturbios en el centro de la ciudad, en los que varios agentes resultaron heridos.
Al término de una reunión de crisis con las autoridades policiales y administrativas, Demeyer, socialista, decidió "prohibir las reuniones de más de tres personas en todo el territorio de la ciudad de Lieja".
La medida afecta a la vía y los lugares públicos y rige hasta el 16 de octubre a las 23:59 horas, salvo derogación anticipada o prórroga.
"La seguridad de los habitantes de Lieja, los estudiantes, los comerciantes y todos los usuarios de la ciudad está en juego", escribió el alcalde en redes sociales.
El ministro del Interior, Bernard Quintin, calificó los hechos de "extrema gravedad" y señaló que unidades federales ya están movilizadas junto a la policía de Lieja, con el apoyo de las policías locales de Bruselas y Amberes, y anunció nuevos refuerzos en los próximos días.
"¿Los vándalos? ¡A pagar! Y punto", remachó Quintin en sus redes sociales.
Las protestas estudiantiles se suman a las de los profesores de secundaria de Bruselas y Valonia, activas desde el pasado junio contra un decreto del Gobierno de la Federación Valonia-Bruselas.
La norma incluye un aumento del 10 % de la carga lectiva docente sin subida salarial y un recorte presupuestario que afecta, entre otras prestaciones, a las comidas gratuitas en las escuelas.
El decreto eleva también el 'minerval' (matrícula de los centros de educación superior no universitaria) de 835 a 1.194 euros para el 58 % de los estudiantes, con el fin de reducir el amplio déficit que arrastra la federación.
Los jóvenes de 18 a 24 años perderán además el abono de transporte público de 12 euros y pasarán a pagar al menos 180.
Los gobiernos federal y regional defienden los ajustes por razones de sostenibilidad económica y para acercar la financiación universitaria a los estándares europeos.
Bélgica afronta además mañana una manifestación nacional en Bruselas convocada por los dos mayores sindicatos del país, FGTB y CSC, contra la política de ajuste del Gobierno federal, con la amenaza de una huelga general a finales de noviembre.
