En un comunicado emitido este jueves con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Niña el próximo 11 de octubre, Unicef llamó a cuestionar prácticas cotidianas que, bajo la apariencia de cuidado o protección, pueden convertirse en mecanismos de control.
La nota recoge el testimonio de María Almonte (nombre cambiado), que tenía 6 años cuando una rutina de peinado se convirtió en un episodio de violencia que todavía recuerda.
"Mi mami siempre me partía el pelo con un peine y después cogía una tenaza para aplacarlo. Un día me dio un jalón tan grande que doblé la cara (...) me pegó la tenaza en la cabeza y eso me dolió mucho más", cuenta María, hoy de 13 años.
Unicef señaló que el problema no está en elegir un peinado o cuidar el cabello de determinada manera, sino en que estas prácticas se impongan mediante golpes, jalones, insultos o presión psicológica.
Las normas de género también pueden manifestarse en la asignación desigual de tareas domésticas, las restricciones a la movilidad o las expectativas sobre la apariencia de las niñas, prácticas que pueden afectar su tiempo para estudiar, jugar y desarrollar sus intereses.
Según los datos de la ENHOGAR-MICS 2025 citados por Unicef, el 54,9 % de los niños y niñas de 1 a 14 años ha experimentado disciplina violenta, ya sea mediante castigo físico o agresión psicológica. Entre los menores de 3 y 4 años, la proporción alcanza el 61,4 %.
El representante de Unicef en República Dominicana, Carlos Carrera, afirmó que las niñas tienen derecho a crecer libres de violencia y de estereotipos que condicionen "quiénes pueden ser, cómo deben verse o qué decisiones pueden tomar".
El organismo advirtió además de que las normas restrictivas de género pueden limitar las oportunidades y la autonomía de las adolescentes y estar relacionadas con riesgos como las uniones tempranas y el embarazo adolescente.
