La dimisión se produce dos años después de su llegada a la Jefatura del Gobierno y tras la divulgación de una investigación sobre los incendios de los días 21 y 22 de agosto en instalaciones de la Sociedad Mauritana de Electricidad (SOMELEC) que provocaron apagones de varios días en la mayoría de los barrios de Nuakchot, un documento que arroja numerosas irregularidades en la gestión.
El activista Biram Dah Abeid, principal figura de la oposición al régimen actual, señaló en un comunicado que la dimisión del primer ministro "es la consecuencia lógica de una crisis política, económica y moral que no ha dejado de agravarse".
"El escándalo de la SOMELEC no es más que la punta del iceberg. Creer que la salida del primer ministro bastará para pasar página sería un grave error si las prácticas y los mecanismos que han llevado al país a este callejón sin salida permanecen intactos".
El opositor instó después al presidente a extraer las consecuencias de esta salida y decidir si pretende "convertir esta dimisión en un simple episodio político o aprovechar este momento para emprender la recuperación del país y reconciliar a los mauritanos".
Según el analista Bakary Gueye, el presidente podría aprovechar esta dimisión para dar un nuevo impulso a la acción gubernamental, cuando su segundo mandato entra en su fase final.
"No sería sorprendente que el presidente nombrara a un nuevo primer ministro e intentara realmente designar también un Gobierno mucho más emprendedor", dijo a EFE.
El Moctar Ould Djay es el tercer jefe de Gobierno nombrado por Uld Cheikh Ghazouani desde su llegada al poder, en agosto del 2019.
