"Rusia está atacando deliberadamente puertos ucranianos, barcos civiles, ferrocarriles, trenes y rutas comerciales clave", escribieron el primer ministro estonio, Kristen Michal; el primer ministro letón, Andris Kulbergs; y el presidente lituano, Gitanas Nauseda.
"Al mismo tiempo, Rusia sigue buscando acceso a los mercados internacionales e incrementando sus ingresos", afirmaron en la misiva, destinada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Los líderes bálticos denunciaron que, al mismo tiempo que ha socavado la capacidad de Ucrania de exportar grano, afectando gravemente el mercado global, Rusia busca rutas alternativas para sus propias exportaciones a través del mar Báltico.
"La UE no se puede convertir en una vía para que Rusia compense las consecuencias económicas de su propia agresión", resaltaron y señalaron que no se puede permitir a Moscú que emplee infraestructura europea para su estrategia ni que la use para exportar cereal "robado" de los territorios ucranianos ocupados.
Estonia, por donde prácticamente no hay tránsito de grano ruso o bielorruso, ya impuso el pasado 1 de octubre una prohibición de transporte a nivel nacional, según informó entonces la cadena pública ERR.
En septiembre, el parlamento letón o Saeima autorizó al Gobierno a incrementar en hasta un 300 % los gravámenes que se imponen al tránsito de cereal procedente de Rusia o Bielorrusia, mientras que ya está prohibido importar estos productos al mercado letón.
Sin embargo, la agencia de noticias LETA informó esta semana de que la unidad subsidiaria de Ferrocarriles Letones responsable de imponer tasas afirmó que no puede aplicar la subida ya que es contrario al derecho internacional aplicar una tarifa arbitraria o restringir el transporte de mercancías de un determinado país.
A pesar de la victoria de su alianza conservadora Lista Unida (AS) el pasado 3 de octubre, Andris Kulbergs todavía no ha formado un nuevo Gobierno de coalición que pueda actuar para resolver la cuestión de las tarifas o imponer una prohibición de tránsito nacional.
Lituania, por su parte, ha empezado a realizar controles del origen del grano que atraviesa sus puertos, pero no ha impuesto aún una prohibición formal.
En septiembre, el ministro de Agricultura Kestutis Mazeika dijo que se examinaría la posibilidad de rastrear el origen de todos los cargamentos de cereal en tránsito procedentes de Rusia y de Bielorrusia para impedir el paso de grano confiscado en los territorios ocupados de Ucrania.
