Un estudio constata la mala salud de los peces que viven cerca de las costas urbanizadas

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París, 9 oct (EFE).- Los peces que viven cerca de las costas urbanizadas están más expuestos a contaminación química, acústica y lumínica, lo que provoca un deterioro crónico en su salud, advirtió este viernes un estudio del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) francés realizado en un laboratorio con sede en Okinawa (Japón).

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"La urbanización de las zonas costeras expone a los peces a múltiples factores de estrés que afectan a su fisiología", indicó en un comunicado el CNRS, que destacó que este método pionero para medir los efectos ambientales podrá aplicarse a otras especies animales y ayudará a evaluar si estas mismas presiones afectan también a las poblaciones humanas cercana.

El estudio, que se publica este viernes en la revista Nature Communications, constató "las consecuencias variadas" tanto en los peces más jóvenes como en los adultos.

Se constató la "alteración del metabolismo, del sistema inmunitario, de los mecanismos hormonales implicados en la aclimatación al medio ambiente, así como el desencadenamiento de reacciones inflamatorias", expuso la investigación.

El CNRS explicó que el fenómeno de estrés fisiológico de los peces que viven cerca de ciudades costeras es "paradójico", pues sucede no por falta de comida sino por exceso.

"Como si de una cadena de 'fast food' se tratase, estos entornos parecen ofrecer un alimento abundante, de fácil acceso y rico en materia orgánica, lo que podría atraer especialmente a los peces a pesar de los perjuicios para su salud", alertaron los autores.

De este modo, las especies de esas áreas "presentan un estado nutricional elevado al tiempo que muestran signos de estrés fisiológico crónico", lo que degrada la salud de los peces.

Estos resultados se obtuvieron mediante análisis transcriptómicos, una técnica de biología molecular que mide la actividad de los genes en un momento concreto dentro de una célula, tejido u organismo.

La especie escogida para este análisis genético fue la Chrysiptera cyanea, un pez común de los arrecifes de coral conocido también como damisela azul.

"Los científicos analizaron la totalidad de la actividad genética con el fin de distinguir los efectos asociados a las actividades humanas de los vinculados a otros factores, como la temperatura o el estado nutricional", explicó el CNRS.

Los autores de la investigación aseveraron que el trabajo presentado "abre la vía a una nueva forma de supervisar los efectos de los cambios ambientales", pues, en lugar de medir únicamente las características del entorno, el análisis del transcriptoma permite evaluar directamente el estado fisiológico de los organismos que habitan en él.

"En principio, este enfoque podría aplicarse a numerosas especies animales y a ecosistemas muy diversos", señaló el estudio, que también indicó que se abre la puerta para evaluar cómo las "presiones ambientales identificadas en las zonas costeras de Okinawa afectan también a las poblaciones humanas que viven en las proximidades".