Una operación internacional incauta miles de armas vinculadas a zonas de conflicto

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París, 9 oct (EFE).- Una operación policial en 17 países de Europa y Asia Central ha permitido incautar más de 2.800 armas, casi 400 explosivos y granadas y 40.000 cartuchos, en una muestra de los efectos a largo plazo de las armas procedentes de zonas de conflicto y el riesgo de que acaben en manos del crimen organizado.

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La organización policial Interpol informó este viernes sobre la llamada Operación Trigger X, desarrollada entre el 22 de junio y el 3 de julio y que permitió además detener a 152 personas por posesión o tráfico de armas, así como por delitos como tráfico de drogas, tráfico de seres humanos y otras actividades ilícitas.

Una parte sustancial del armamento ilegal incautado estaba vinculado a zonas bélicas actuales o pasadas, en regiones como los Balcanes, Europa del Este y Nagorno-Karabaj. También se recuperaron numerosas armas soviéticas en Armenia, Kirguistán y Tayikistán.

"Estas incautaciones demuestran la importancia de una acción internacional coordinada para identificar las rutas de tráfico, desmantelar las redes delictivas e impedir que las armas lleguen a manos de quienes pretenden utilizarlas con fines delictivos", señaló Harald Arm, director ejecutivo de Capacidades Policiales de Interpol, en un comunicado emitido por la organización con sede en Lyon (Francia).

Uno de los principales golpes se produjo en el paso fronterizo de Lesovo, entre Bulgaria y Turquía, donde los agentes aduaneros interceptaron dos camiones que transportaban más de 1.000 escopetas de uso militar.

En otro control en la frontera entre ambos países fueron descubiertas 73 pistolas falsificadas ocultas en un camión que transportaba piezas de automóvil hacia Europa occidental, de las que un tercio estaban escondidas bajo el colchón del conductor.

Las armas falsificadas imitan modelos auténticos para ocultar aún más su origen y complicar su identificación y rastreo, lo que las hace especialmente atractivas para el crimen organizado.

También fueron incautadas en Bulgaria 20 embarcaciones hinchables que, según la información de inteligencia, estaban destinadas a las redes delictivas implicadas en el tráfico de migrantes a través del Canal de la Mancha.

En Serbia se produjo la mayor incautación de granadas, con un total de 68 procedentes de Bosnia Herzegovina. Las autoridades también descubrieron un taller clandestino en el que se transformaban pistolas de gas y de fogueo en armas de fuego, así como decenas de pistolas y piezas, además de 280 balas de 9 milímetros.

En la operación también encontraron drogas ilícitas, como cocaína y marihuana, así como cigarrillos falsificados y textiles y alimentos no declarados.

De los 152 detenidos, 15 eran objeto de notificaciones de Interpol y cinco de ellos eran fugitivos buscados internacionalmente mediante notificaciones rojas, que sirven para alertar a las policías de todo el mundo sobre personas reclamadas por la justicia de un país.

Uno de los fugitivos fue detenido en Georgia a petición de Turquía, que lo buscaba como sospechoso de asesinato.

Los datos recopilados muestran que las zonas de conflicto pueden ser tanto origen como destino de las armas ilícitas, según Interpol, que señala que la investigación continúa para determinar el origen y las rutas de parte del armamento intervenido.

En la operación participaron organismos como Europol y Frontex, y contó con el apoyo de la Unión Europea y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania.